Paladean los trotskistas la crisis que pone a Ibarra en pendiente
El ex diputado del trotskista Partido Obrero Jorge Altamira se sumó a quienes le extienden el certificado de defunción a Aníbal Ibarra como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y discurrió en el artículo «¿Cae Ibarra?» que publica el periódico partidario «Prensa Obrera» sobre qué rol puede tener la izquierda en una elección para reemplazarlo a un Ibarra renunciante. La base es el diagnóstico del propio gobierno nacional sobre la situación del funcionario tras la tragedia de Cromañón, dato al que Altamira suma el testimonio sobre cómo cierta prensa amiga le suelta la mano a Ibarra.
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Jorge Altamira
Sin pupilos con votos, el Presidente armaría su propia campaña en la Ciudad, con la ventaja de que estaría en juego el premio mayor: el órgano ejecutivo del Gobierno porteño. Una elección de características plebiscitarias podría permitirle al gobierno disputar también en mejores condiciones los cargos parlamentarios a Carrió y a Macri.
Claro que, para lograr objetivos tan ambiciosos, los laderos de Kirchner todavía tienen por tarea quedarse con el control del Partido Justicialista de la Capital. Tienen de su lado al cajero del operativo, la burocracia del sindicato de trabajadores de edificios (la misma que financió a Cavallo y a Béliz en 2000 y en 2003), e incluso el acuerdo provisional de los Scioli y los Duhalde, que no carecen tampoco de cajeros y « operadores» (aunque Telerman quedara afuera).
El «progresismo» de la Ciudad ha acabado en el peor de los mundos -acusado de corrupción, con un fracaso de «gestión» y obligado a inclinarse ante los punteros del justicialismo. Ha dejado de ser una realidad política y deberá limitarse a vegetar con la parte que le ha sido asignada en el Presupuesto. Es este progresismo el que nos acusaba de hacerle el juego a la derecha al exigir la caída del gobierno de Ibarra y la convocatoria de una Constituyente soberana.
Hay que señalar, de todas maneras, que la consistencia del operativo para poner fin al gobierno de Ibarra se manifiesta en otro hecho que lo complementa. Nos referimos a la campaña iniciada contra Macri, por parte de «Clarín», el cual ha hecho públicos los primeros documentos que terminarían incriminando al presidente de Boca por lavado de dinero en el caso de la transferencia de Tevez a Corinthians. «Curiosamente», «Página/12» tomó la posta 48 horas más tarde con el artículo de uno de sus ejecutivos, donde se concluye que «la estructura que hizo negocios y consolidó el surgimiento del grupo Yabrán es la misma que hoy comparte intereses, negocios y directorios con empresas del grupo Macri» (21/3).
• Golpes
Obviamente, ningún operativo de desplazamiento de Ibarra «cierra», al menos para Kirchner, sin un par de golpes decisivos contra su rival electoral, Macri. A atacar al bloque parlamentario de éste también va dirigida la súbita preocupación por el estancamiento de la ley de comunas. Intuyendo, quizá, que la movida contra Ibarra golpearía también a Macri, o porque probablemente entienda que una elección a fin de año para suceder a Ibarra sería prematura para Macri, la jefa parlamentaria del macrismo, Gabriela Michetti, ha insistido en que Ibarra abandone la tentativa mal nacida del plebiscito y «se dedique a gobernar».
A la luz de todos estos elementos, Ibarra sólo podría sobrevivir si se conjugara una serie de factores únicos: uno, el fracaso de Kirchner para copar el peronismo porteño; dos, una resistencia mayor del macrismo; tres, una «alianza» de conveniencia entre Macri e Ibarra para frenar la ofensiva de Kirchner-Verbitsky, dando, además, algún «aire» a la estancada actividad de la Legislatura.



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