21 de agosto 2002 - 00:00

PAMI: Elección que se maneja en silencio

Las elecciones presidenciales de marzo hacen pasar inadvertidas a otras que se harán antes de enero y están movilizando en silencio, pero no con menos ambición, al PJ, UCR y la CGT.

Hay 3.400.000 jubilados en todo el país que están listos para votar y elegir los siete directores que irán al PAMI representándolos. Por primera vez, los directores que representen a los jubilados serán mayoría en el directorio y no necesitarán los votos de la CGT ni de los representantes del Estado para imponer cualquier decisión.

Hoy el PAMI está manejado por un interventor, José Manuel Corchuelo Blasco, y por tres subinterventores que responden a cada una de las gerencias (Administración, Médica y Sociales).

Hasta esta intervención, el directorio del PAMI se integraba con 4 representantes del Estado, 2 de la CGT y 5 por los jubilados.

Con la ley de normalización que se sancionó hace un mes, se hicieron cambios fundamentales. La proporción pasó a ser: 7 directores por los jubilados, 2 por el Estado (uno de ellos presidirá el PAMI) y dos por la CGT. Además, se dispuso que dentro de los 180 días de sancionada la ley se llame a elecciones para elegir al directorio.

Los directorios funcionaron en la gestión de Matilde Menéndez y después, en la de Víctor Alderete. Pero en aquellas circunstancias no despertaron tantas ambiciones, porque en realidad era el Poder Ejecutivo quien armaba el directorio y acaparaba el poder de decisión.

La movilización de los trabajadores de ATE, encabezados por el secretario general de la rama PAMI,
Rubén Grimaldi, más el apoyo de UPCN, lograron que el gobierno acelerara los tiempos y dispusiera la normalización de la entidad que hoy acumula, cada mes que funciona, una deuda de $ 40 millones. La entidad gasta $ 210 millones por mes, pero recibe de la ANSeS $ 170 millones. De acuerdo con la nueva ley, el PAMI no quedará desfinanciado porque está habilitado a recibir subsidios del Estado si fuera necesario. Esto puede opacar la autonomía de los directores, ya que les podrían exigir políticas afines a cada gobierno, porque la recaudación actual del organismo es insuficiente para cubrir sus gastos.

• Presión

La devaluación aumentó el problema, ya que muchas vacunas y medicamentos cotizan en dólares. Además, la desocupación ha hecho bajar notoriamente los aportes de trabajadores y empresas.

La presión de los sindicatos se hizo sobre la base de que
se presumía que el gobierno podría privatizar los servicios del PAMI o directamente transferirlos a las provincias. Si esto último ocurriera, el PAMI sólo habría sobrevivido en las pocas provincias que tienen equilibrio fiscal.

Lo cierto es que ahora hay que llamar a elecciones nacionales. Hay empadronados 3,4 millones de jubilados en todo el país, que deberán votar a sus 7 directores, a los que les darán una mayoría absoluta en las decisiones de este organismo. El Estado se comprometió a entregar el PAMI libre de deudas, lo que hace más atractivo tomar el poder de este organismo.

La CGT en silencio, a través de
Luis Barrionuevo, largó en punta logrando la adhesión de varias federaciones de jubilados. En el radicalismo, quien vio la importancia de esta elección fue Enrique «Coty» Nosiglia, quien también comenzó a hacer su lobby.

El PJ y la UCR bonaerense se anotaron en la carrera, pero largaron tardíamente. Hoy la CGT es la que tiene el mayor control de los votantes. Son las federaciones de jubilados las que armarán las distintas listas de candidatos a directores.

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