Argentina pospandemia: el Gobierno ya pule agenda de nuevos aliados en el mundo

Política

China, Rusia y los "amigos de Europa". El amigo de los bonistas acreedores que Argentina no quiere. Se intensifican los traslados de diplomáticos a destino.

La pandemia no va a durar toda la eternidad. Por lo menos es lo que razonan los gobiernos en el mundo y, mientras combaten al virus, intentan avanzar hacia un futuro que será complicado e impredecible. Argentina escapa a eso y si bien la agenda de Alberto Fernández parece ser eminentemente bicéfala (coronavirus y deuda) por debajo y en los detalles hay movimientos en política internacional que confirman las estrategias que ya se habían planteado en el inicio de este mandato kirchnerista. El presidente ademas se da tiempo para otros contactos, como los de esta semana con Emmanuel Macron (vía carta) y Benjamin Netanyahu por teléfono.

Rusia y China fueron pensadas como plazas estratégicas para las relaciones internacionales futuras del país y todo indica que en eso nada ha cambiado. Una prueba son los movimientos que comenzaron a darse alrededor de los traslados de diplomáticos a sus destinos y que hace 15 días parecían congelados sin fecha.

Alicia Castro ya fue designada embajadora ante Rusia y aunque reste terminar el trámite en el Senado ya comenzaron a verse movimientos en la legación argentina en Moscú para prepararla ante la próxima llegada de un nuevo jefe. Cuestiones de movilidad edilicia sin mucha complicación, dicen en la Cancillería.

Ya se relató en este diario que Sabino Vaca Narvaja parte esta semana a Beijing junto a su familia para hacerse cargo del área más estratégica que tendrá esa embajada: será el representante especial para la Promoción Comercial e Inversiones. Su puesto operará como el segundo del embajador Luis María Kreckler y de alguna forma (sin ofender a la carrera diplomática) estará por encima.

Tanto China como Rusia son plazas que fueron reclamadas por Cristina de Kirchner antes que comenzara a armarse el gobierno. Vaca Narvaja, politólogo, asesora en relaciones internacionales a la expresidenta desde hace tiempo y en ese sentido siempre fue número puesto para Beijing.

El Gobierno, y buena parte del mundo, considera que China esta en condiciones concretas de comenzar a salir definitivamente de la crisis por el coronavirus antes que los EE.UU. De hecho, si no media una posible segunda ola de contagios en el mundo (que la OMC un día confirma y al otro desmiente) podría verificarse ya que China salió de la crisis, abrió su economía y esta de nuevo en producción. Hay ordenes de compra que llegan a la Argentina de nuevo que dan cuenta de ello. Por lo menos en materia de alimentos.

El nudo central de la actividad de Vaca Narvaja allí será coordinar las conexiones para promoción económica entre las empresas chinas y los gobernadores argentinos. Durante el gobierno de Mauricio Macri Diego Guelar comentaba, casi en tono amargo, que el único gobernador que había entendido la forma de negociar y armar relaciones con los chinos había sido el jujeño Gerardo Morales.

Logró, entre otras obras, el parque solar de Cauchari que se construyó con China y que tuvo financiamiento del Eximbank. Jujuy hizo punta allí también con otra incorporación que hoy divide al mundo: la empresa Huawei, en guerra con EE.UU. por la aplicación de la tecnología de comunicación 5G , aportó inversores para transformar en energía los 965.000 paneles solares que se instalaron en la Puna.

Huawei y su tecnología del % G es hoy el símbolo de la guerra comercial, ahora calmada, entre China y EE.UU. y el esquema de negocios jujeño será modelo para las negociaciones que vienen. En realidad a Cristina de Kirchner poco de esto le resulta nuevo ya que durante su mandato se firmaron los convenios mas amplios con Beijing desde trenes hasta la participación en represas de la Patagonia.

Mientras la Cancillería mira esos movimientos, Felipe Solá se ocupó ayer de la polémica que se desató alrededor del Acnur por la recaudación u$s653 millones para apoyar a refugiados venezolanos en todo el mundo. Hubo una conferencia virtual de donantes, que incluyó promesa de prestamos futuros por otros u$s2000 millones que se destinarán a financiar operaciones humanitarias para los venezolanos que salieron de su país y hoy están impactados por los efectos de la pandemia. Incluso parte de los fondos podrían ir a los países receptores de los migrantes.

El debate generó mas tensión política que la esperada, a pesar los esfuerzos del Acnur en darle un tono exclusivamente humanitario y Felipe Solá terminó proclamando: “No hay solución sin una política de negociación interna que respete los instrumentos, las formas y la Constitución venezolana, en Argentina a los migrantes se los trata como a cualquier argentino”,

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