20 de septiembre 2006 - 00:00

Pando echada de acto militar

Cecilia Pando
Cecilia Pando
Un doble cordón de policías militares y personal de inteligencia rodeó a María Cecilia Pando y a Ana Lucioni el viernes pasado en el Regimiento de Infantería I de Patricios. La presión que el personal militar ejerció sobre las dos mujeres las obligó a abandonar el tradicional acto de celebración por el Día de la Infantería.

El incidente, del que también fue partícipe el mayor retirado Pedro Rafael Mercado -esposo de Pando-, fue producto de una orden del jefe del Ejército, Roberto Bendini, quien mandó a eliminar la presencia, en el regimiento del barrio de Palermo, de cualquier uniformado relacionado con los homenajes a los militares fallecidos en la lucha contra la guerrilla durante la última dictadura.

La semana pasada este diario había revelado que el Ministerio de Defensa manejaba una «lista negra» de uniformados a quienes se les sugirió no asistir la tarde del viernes pasado a la celebración del Día de la Infantería. Entre los militares declarados ingratos por la cartera que comanda Nilda Garré figuran los generales retirados Juan Miguel Giuliano, Leandro Anaya, Ernesto Alais, Luciano Benjamín Menéndez, el coronel Humberto Lovaiza, además del obispo castrense, Antonio Baseotto. Todos los uniformados habían sido sumariados a partir de un acto realizado en mayo en la porteña plaza San Martín, donde se reivindicó el rol de los militares muertos durante el último gobierno militar. La ceremonia fue interpretada por el gobierno como un homenaje de sectores castrenses rebeldes, vinculados con María Cecilia Pando, al terrorismo de Estado.

De esa «lista negra» solamente Ana Lucioni, Pando y su esposo se animaron a ir al acto del Día de la Infantería. «Una vez que ya estábamos adentro del regimiento, cuando ya se había iniciado el acto, un joven oficial le dice a mi marido que por orden del general Bendini tenía que retirarse. Mi esposo, con mucho dolor, acató la orden y se fue. Me comunicaron entonces que yo también tenía que retirarme, pero le recordé al joven capitán que yo no tenía estado militar. Entonces me piden la tarjeta de invitación, pero nadie alrededor la tenía. ¿Por qué justamente yo me tenía que ir?», se quejó Pando luego del incidente.

«Como no acataba la orden, aproximadamente 20 uniformados, apoyados por personal civil de inteligencia, forman un doble cordón para que no pudiera moverme. Conforme avanzaba la ceremonia, la presión se hacía más intensa. Finalmente no me quedó más remedio que asumir la 'obediencia debida'. Grotesco, ridículo, pero una muestra acabada de hasta dónde ha llegado la persecución», lamentó la esposa del mayor Mercado.

También Ana Lucioni, hija de un teniente primero muerto por los Montoneros en 1976, sufrió esa experiencia y debió abandonar la ceremonia militar. La mujer calificó a Bendini como un «camarada dispuesto a ensuciar la memoria de todos los caídos en la lucha contra la subversión».

Dejá tu comentario

Te puede interesar