Luego de que la corona española tomara cartas en el asunto, los gobiernos de la Argentina y Uruguay se comprometieron en Madrid a avanzar en un diálogo "directo y sincero" sobre el conflicto bilateral que mantienen hace casi dos años en torno a las papeleras.
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De todos modos, ambas delegaciones admitieron que no se registraron avances concretos para destrabar el conflicto bilateral, que ya lleva más de dos años en el candelero político argentino y uruguayo.
En este sentido, el canciller Jorge Taiana destacó que el resultado "más importante" de las reuniones mantenidas en España consiste en haber retomado el contacto directo con Uruguay.
"No debemos desaprovechar estas instancias. Tenemos que dialogar entre nosotros y no por los medios de comunicación", sostuvo el diplomático.
En una declaración conjunta difundida luego de las reuniones que mantuvieron ambas delegaciones, los gobiernos de Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez señalaron que de ahora en más hablarán sobre el alcance del Estatuto del Río Uruguay y la necesidad de preservar el medio ambiente en ese río y sus áreas de influencia.
Los próximos encuentros bilaterales serán a nivel "técnico" en una reunión a la que el facilitador español, Juan Antonio Yáñez Barnuevo, convocará en un plazo de un mes y que, según adelantó el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, podría realizarse en los Estados Unidos.
El acuerdo, que permitió fijar una agenda de temas para dialogar en el futuro y encarar una salida al conflicto por las papeleras, se alcanzó al término de dos días de diálogo en Madrid, en los que el Rey Juan Carlos de España y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero actuaron como "facilitadores".
Al término de las conversaciones y luego de firmada la denominada "Declaración de Madrid" en la Quinta de El Pardo, en las afueras de la capital española, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, expresó su "satisfacción" por el resultado de las gestiones.
El funcionario se mostró satisfecho por "haber traído a la mesa de debate los mismos temas" que el Gobierno había comunicado a los asambleístas de Gualeguaychú que trataría allí.
Sin embargo, en el acuerdo firmado por el canciller Jorge Taiana, su par uruguayo, Reinaldo Gargano, y Yáñez Barnuevo, se utilizaron fórmulas amplias para plantear las posiciones de ambos gobiernos.
Puntualmente, se habla de que en las próximas negociaciones se tocarán "cuestiones relacionadas con el proyecto Orion (Botnia), incluidas su localización y otras cuestiones relevantes", así como "cuestiones relacionadas con la circulación por las rutas y puentes que unen los dos países".
Además, se convino que ambas partes se abstendrán de tomar medidas que contribuyan a "profundizar" o "aumentar las tensiones" y que, en cambio, debe haber un clima de "distensión y confianza mutua".
El pacto no detiene el proceso que la Argentina encara contra Uruguay en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
De hecho, se indicó de manera explícita que las partes "reconocen que nada de lo manifestado por ellas" significa "abdicar de las posiciones" que sostienen.
Y que "lo dicho por una parte no será invocado por la otra en apoyatura o beneficio" del proceso que encaran en La Haya.
Según se acordó, el diálogo bilateral continuará a nivel de "delegaciones técnicas" y que, de ser necesario, se convocará a los "responsables políticos".
Ambas partes coincidieron además en "lamentar profundamente la situación creada entre los dos países y expresar su voluntad inequívoca de empeñarse en resolver el tema de manera amistosa".
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