Papeleras: gobierno sigue sin reaccionar
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El gobierno pareció no dar trascendencia al curioso viaje de asambleístas a Montevideo ni
al desalojo con violencia del corte en el puente de Colón-Paysandú. Ni siquiera se investigarán
las amenazas y los golpes en ese lugar.
«Hay diferencias del gobierno uruguayo con el gobierno argentino pero no por eso los considero enemigos ni mucho menos», dijo el patagónico. Citó, además, otra vez el caso de los Hielos Continentales como medio de resolver conflictos sin estridencias. Con tono conciliador, Kirchner trató de quitarle dramatismo al incidente en Montevideo. Fue un intento por evitar que ese episodio genere un clima adverso que aborte la incipiente mesa de diálogo que se gesta en Madrid para retomar la negociación bilateral.
Esa «mesa», gestada a partir de la mediación del facilitador español, Juan Antonio Yáñez Barnuevo, estaría activa antes de «fin de marzo» según trascendió ayer de fuentes oficiales.
En tanto, desde Gualeguaychú se denunció que el incidente ocurrido en Montevideo fue «digitado». Anteayer, prevenidos de la presencia de ambientalistas y piqueteros, unas 150 personas se reunieron en la plaza central para repudiar y agredir verbalmente a los argentinos.
Daniel Pérez Molemberg y Gustavo Rivollier, dos de los asambleístas agredidos en la plaza Independencia de Montevideo, aseguraron que el episodio estuvo «digitado» y constituyó «un circo», y que no refleja el pensamiento del pueblo uruguayo respecto al conflicto.
«En la Aduana nos amenazaron. Nos dijeron que si nos encontraban en la plaza nos mataban. Encima, en forma ilegal nos retuvieron los folletos», explicó Pérez Molemberg, quien planteó que «todo estuvo orquestado».
En tanto, luego del pedido de Kirchner de no hacer acciones que puedan leerse como «provocativas», otro asambleísta de Gualeguaychú, Juan Veronesi, admitió que quizá fue «un error» haber viajado a Uruguay a protestar en la plaza principal de Montevideo.



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