7 de febrero 2007 - 00:00

Papeleras: gobierno sigue sin reaccionar

El gobierno pareció no dar trascendencia al curioso viaje de asambleístas a Montevideo nial desalojo con violencia del corte en el puente de Colón-Paysandú. Ni siquiera se investigaránlas amenazas y los golpes en ese lugar.
El gobierno pareció no dar trascendencia al curioso viaje de asambleístas a Montevideo ni al desalojo con violencia del corte en el puente de Colón-Paysandú. Ni siquiera se investigarán las amenazas y los golpes en ese lugar.
En una tibia reacción ante la agresión a asambleístas argentinos en Montevideo, Néstor Kirchner sugirió ayer no realizar «actos» que se puedan interpretar como una «provocación» por parte de la Argentina ante el gobierno de Uruguay.

Desde la Casa Rosada, el Presidente pidió ayer no ejecutar «actos que puedan ser malinterpretados y considerados una provocación» por parte de la administración de Tabaré Vázquez y enturbien la negociación que amanece ante la mediación del rey Juan Carlos de Borbón.

Es curioso: para Montevideo, la mayor provocación de la Argentina son los bloqueos de pasos fronterizos que se realizan en Entre Ríos y frente a los cuales el gobierno decidió no intervenir con el argumento de que no va a reprimir la protesta de los vecinos.

A tal punto que Uruguay inició una demanda en el tribunal internacional de La Haya para que obligue a desbloquear los puentes. De manera inesperada, ese organismo falló 14 a 1 en contra de las pretensiones planteadas por el gobierno del Uruguay.

Locuaz, Kirchner pidió ayer que haya «cordura, racionalidad y amor» entre ambos países y calificó de «nefasto» cualquier enfrentamiento entre las dos naciones. E instó a que las diferencias «no habiliten» un conflicto entre «ambos pueblos» vecinos.

«Ni los argentinos tenemos que generar ningún acto que pueda ser interpretado como provocativo, como el que acaba de pasar allí, ni los hermanos uruguayos deben reaccionar mal», recomendó Kirchner.

«Hay diferencias del gobierno uruguayo con el gobierno argentino pero no por eso los considero enemigos ni mucho menos», dijo el patagónico. Citó, además, otra vez el caso de los Hielos Continentales como medio de resolver conflictos sin estridencias. Con tono conciliador, Kirchner trató de quitarle dramatismo al incidente en Montevideo. Fue un intento por evitar que ese episodio genere un clima adverso que aborte la incipiente mesa de diálogo que se gesta en Madrid para retomar la negociación bilateral.

Esa «mesa», gestada a partir de la mediación del facilitador español, Juan Antonio Yáñez Barnuevo, estaría activa antes de «fin de marzo» según trascendió ayer de fuentes oficiales.

En tanto, desde Gualeguaychú se denunció que el incidente ocurrido en Montevideo fue «digitado». Anteayer, prevenidos de la presencia de ambientalistas y piqueteros, unas 150 personas se reunieron en la plaza central para repudiar y agredir verbalmente a los argentinos.

Daniel Pérez Molemberg y Gustavo Rivollier, dos de los asambleístas agredidos en la plaza Independencia de Montevideo, aseguraron que el episodio estuvo «digitado» y constituyó «un circo», y que no refleja el pensamiento del pueblo uruguayo respecto al conflicto.

«En la Aduana nos amenazaron. Nos dijeron que si nos encontraban en la plaza nos mataban. Encima, en forma ilegal nos retuvieron los folletos», explicó Pérez Molemberg, quien planteó que «todo estuvo orquestado».

En tanto, luego del pedido de Kirchner de no hacer acciones que puedan leerse como «provocativas», otro asambleísta de Gualeguaychú, Juan Veronesi, admitió que quizá fue «un error» haber viajado a Uruguay a protestar en la plaza principal de Montevideo.

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