2 de febrero 2006 - 00:00

Papeleras: ya preparan juicios, aunque hay señales de distensión

Trabajadores continúan laconstrucción de las plantasproductoras de celulosa enla margen del río Uruguay.Siguen retenidos camioneschilenos con insumos parauna de las empresas.
Trabajadores continúan la construcción de las plantas productoras de celulosa en la margen del río Uruguay. Siguen retenidos camiones chilenos con insumos para una de las empresas.
¿Qué valen más: los gestos de acercamiento o los preparativos para litigar en la Justicia? La pulseada entre la Argentina y Uruguay por las papeleras de Fray Bentos zigzaguea todo el tiempo entre los extremos: un acuerdo posible o un pleito binacional inédito.

Ayer, a 72 horas de que fracase la negociación técnica, el conflicto sumó datos para alentar las dos alternativas. Hubo, por un lado, señales de distensión, pero, en paralelo, ambos gobiernos profundizaron sus estrategias para dirimir la crisis en los tribunales.

El gobierno uruguayo, por caso, dejó trascender que la voluntad del presidente Tabaré Vázquez es recomponer el vínculo con Néstor Kirchner para, por esa vía, resolver la controversia en torno a la radicación de dos plantas de celulosa sobre el río Uruguay.

En esa línea, el ministro de Educación y Cultura, Jorge Brovetto -que, además, es presidente del Frente Amplio-, «invitó» a la Argentina a que «controle» junto con la administración de Tabaré Vázquez los «estándares» de producción limpia que, en teoría, aplicarían las plantas.

«Si los estándares no se cumplen, el gobierno uruguayo se compromete internacionalmente a tomar decisiones, que pueden ser hasta de cerrar una planta»,
aseguró Brovetto. Nunca, hasta ahora, había existido un compromiso de ese tenor por parte de Montevideo.

Pero, al mismo tiempo, la Cancillería uruguaya comenzó a diseñar la táctica judicial para elevar un planteo jurídico al tribunal de Asunción, en el marco del Mercosur. Montevideo plantea ese escenario mientras el gobierno argentino sostiene que debe ser la Corte de La Haya.

Al respecto, Brovetto -que surgió como un vocero más conciliador que el canciller Reinaldo Gargano- planteó que la «mejor mediación» es el «Mercosur», en referencia a que una eventual controversia debe resolverse en ese escenario y no en los tribunales de La Haya.

• Apuesta

En tanto, desde la Casa Rosada, volvieron a apostar a un entendimiento político.

Aunque, según los voceros oficiales,
no se atisba todavía la posibilidad de un diálogo inminente entre Kirchner y Vázquez. Pero esa alternativa está en la intención del patagónico, aclararon.

Otro elemento que surgió como indicio de calma fue la suspensión del corte del puente de Gualeguaychú que, luego de 14 horas, vecinos y militantes de organizaciones ambientalistas ayer levantaron.
No habría, por ahora, nuevos bloqueos en esa zona crítica.

Con eso, Kirchner -que le había elevado ese pedido al gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti- logra aplacar el nivel de conflicto territorial, producto de los bloqueos y, sobre todo, de los piquetes contra camiones, hecho que complicaba incluso a Chile.

La suspensión de los piquetes actúa, en medio de la tensión creciente, como una válvula de escape. En rigor,
Montevideo condicionó la recomposición del diálogo con la Argentina a que se interrumpan esas medidas de fuerza.

De todos modos, ninguno de los dos gobiernos cede un paso: Uruguay, vía el viceministro de Industria,
Martín Ponce de León, reiteró que no se detendrá la construcción de las plantas, mientras que el responsable de Asuntos Medioambientales de la Cancillería argentina, Raúl Estrada Oyuela, reiteró que hubo poca voluntad de Montevideo para dar la informaciónque requería la Argentina. Ese fue otro de los puntos de tensión. Ayer, Uruguay admitió que en el Grupo Técnico de Alto Nivel (GTAN), que dejó de sesionar -sin acuerdo- el lunes en Montevideo, no analizó «en profundidad» cuestiones sensibles como «los programas de monitoreo y planes de contingencia».

• Controversia

En un informe unilateral, la delegación uruguaya de GTAN aseguró que no se abordaron esos puntos por «falta de tiempo», pero los técnicos argentinos habían apuntado anteriormente que no se tocaron esas cuestiones por falta de voluntad del gobierno de Montevideo (ver vinculada).

Sobre ese punto,
Estrada Oyuela aseveró que los uruguayos «informan erróneamente» cuando refieren a «falta de tiempo», porque dijo que «en realidad, lo que faltó fue información».

«No hubo información completa sobre químicos, sobre tratamiento de efluentes líquidos, de los gases, no hubo plan de manejo ambiental y no presentaron nunca el plan de contingencia», señaló el diplomático.

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