21 de marzo 2005 - 00:00

Para Carrió, crisis con Baseotto tiene raíz en interna del PJ

La líder del ARI, Elisa Carrió, sostuvo hoy que la verdadera razón del conflicto planteado entre el Gobierno y la Iglesia por las declaraciones del obispo castrense, Antonio Baseotto, es otro ejemplo de la "interna" que existe en el PJ.

"La crisis con El Vaticano por el tema Baseotto tiene en realidad que ver con la pelea que existe en la interna del PJ que tiene a todos los argentinos atrapados", disparó Carrió.

Además, cuestionó la forma en que manejó el gobierno nacional la situación, al calificarla como una actitud "absolutamente desmesurada".

"Todos saben quién es Baseotto y que representa a los sectores más reaccionarios de la Iglesia. Al obispo quien lo recomendó e hizo todas las gestiones ante El Vaticano fue (Eduardo) Duhalde a través de (Esteban) Caselli, quien es amigo personal de Baseotto", dijo Carrió en declaraciones radiales.

La ex diputada nacional se refirió a las gestiones realizadas por el entonces secretario de Culto, durante 2002 en el gobierno de Duhalde, y que concluyeron en la designación de Baseotto como obispo castrense.

"En ese momento la designación de Baseoto fue resistida por toda la Iglesia", planteó Carrió, quien agregó que las gestiones de Caselli en la Santa Sede fueron clave para su nombramiento.

Sin embargo, aceptó la defensa que el Episcopado hizo de Baseotto a raíz de la "desmesurada" reacción del Gobierno que obligó a la entidad a defender a "alguien indefendible", según dijo.

"Las relaciones internacionales no se manejan de esa manera", criticó Carrió, y asoció esta idea a reacciones "incontrolables" del presidente Néstor Kirchner.

En ese sentido, la ex legisladora señaló que Kirchner tiene, según afirmó, "actitudes impredecibles".

Si bien Carrió sostuvo que no le parece "bien" que "los obispos cobren sueldo del Estado ni estén en instituciones públicas", la ex diputada dijo que "hay un tratado que rige y dice que el Gobierno argentino y la Santa Sede se ponen de acuerdo sobre quienes designa, y después no lo pueden tocar".

Para la líder del ARI, la crisis que se generó con El Vaticano a raíz de la quita del aval al obispo castrense era "la oportunidad para renegociar con la Santa Sede, y decir 'no tengamos más ese Tratado, porque no es bueno para una necesaria diferencia e independencia entre la Iglesia y el Estado'".

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