Para Cristina, "domar" a Moyano es prueba de poder
-
Reforma laboral: a pedido de un gremio minero, la Justicia volvió a frenar parte de la ley
-
Con la reforma electoral, el Gobierno busca prohibir la contratación de asesores extranjeros: qué hay detrás
Hugo Moyano, junto al jefe del SUTEP, Miguel Angel Paniagua, y a Gerónimo «Momo» Venegas,
de UATRE, durante un acto en la CGT donde evitó repetir sus advertencias contra
Cristina de Kirchner.
De las múltiples fábulas que se construyeron en torno a la reunión que el viernes pasado mantuvieron la Presidente y el jefe de la CGT en Olivos trascendió el dato de las tres negativas que explican el porqué de la reacción de Moyano contra Cristina.
1 - Moyano le pidió a la Presidente un «gesto explícito» de apoyo a su continuidad como jefe de la CGT en la elección de autoridades programada para mediados del año próximo. La mandataria le dijo no. Lo mismo, para barrer toda duda, repetiría en su discurso de asunción cuando dijo que no llegó a presidente para intervenir en « internas sindicales».
2 - Tocado, el camionero se animó a advertir, además, sobre las inconveniencias -y los riesgos-de otorgarle eventualmente la personería gremial a la CTA. Sobre el punto le reclamó a la electa certezas de que eso no ocurrirá. Ella, otra vez, le dijo no.
3 - Ya escorado, el jefe sindical expresó su preocupación sobre una supuesta conspiración político-judicial para involucrarlo en la investigación por el crimen de Beroiz y hasta habló de que querían ensuciarlo con una citación judicial. Pidió alguna garantía de que eso no ocurrirá. Como Pedro, la Presidente lo negó por tercera vez. Después de esa ráfaga de negaciones, lo conversado antes sobre el pacto social y el lugar que a la CGT le corresponde en esa historia resultó, para Moyano, irrelevante. Nervioso y molesto confió en que horas después habría un contramensaje, más conciliador.
Cuando el domingo apareció por la Casa Rosada para participar de la firma de creación del Banco del Sur se encontró con que le relataron el mismo libreto. Esa misma tarde puso en marcha el operativo para que su gremio y sus aliados no concurrieran a la plaza.
Fue más lejos: trató de que otros sindicatos se ausenten de los festejos por la jura de la Presidente. Lo consiguió a medias: a camioneros se sumaron taxis de Viviani, los portuarios de Suárez, y Juan Carlos Schmidt y una ristra de gremios de baja gama.
Sin embargo, consiguió que dos socios ocasionales como la UTA de Roberto Fernández y la UOM de Antonio Caló se plieguen al «vaciamiento» sindical de Plaza de Mayo. Ese elemento, Moyano lo usó luego para relativizar la necesidad de un guiño oficial a su reelección.
En CGT hacen números y afirman que con el bloque moyanista les alcanza para garantizar la continuidad de su jefe. En otras oficinas sindicales niegan esa ecuación: plantean que Moyano necesita, para reelegir, que el gobierno le acerque a algunos gremios.
No se trata de los «gordos» ni de Luis Barrionuevo, enfocados en combatir al camionero. Pero las buenas artes de Alberto Fernández y Julio De Vido, respectivamente, lograrían que UPCN de Andrés Rodríguez y UOCRA de Gerardo Martínez avalen la continuidad de Moyano.
Rodríguez y Martínez conforman un dúo con fluidos lazos con la Casa Rosada, ajenos al trato personalísimo que Moyano tuvo los últimos años con Néstor Kirchner. A su vez, el jefe de UPCN y el de la UOCRA, junto con el metalúrgico Caló, figuran como posibles sucesores del camionero.
Y si los gestos son indicativos, la ausencia de De Vido y de Carlos Tomada en un acto que Moyano encabezó ayer en la CGT fue sintomática. Por ese, el camionero empezó la charla disculpando «a Julio» que «está de viaje» y a Tomada que andaba enredado en un conflicto con pesqueros.
Antes, al mediodía, la «mesa chica» de la CGT también fue un festival de butacas vacías: Moyano estuvo con Caló, Schmidt, Gerónimo Venegas (UATRE), José Luis Lingieri y Amadeo Genta ( municipales), pero ni Martínez ni Rodríguez aparecieron por la sede de la UOM en Lugano.




Dejá tu comentario