Para Zaffaroni, su cargo en CIDH "es un reconocimiento al país"
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Eugenio Zaffaroni
"Lo que hicimos con un colega es decir 'cuidado, no se puede fusilar a nadie por derecho administrativo, qué están diciendo'. Esto es derecho penal, y tomamos la parte general, por que la procesal era inconstitucional", añadió.
La intención del libro fue señalar los "límites" del entonces vigente derecho penal militar, por lo que "no hizo ninguna gracia entre las Fuerzas Armadas, que nunca lo usaron como texto", aseveró.
"Y mientras nosotros escribíamos ese libro", los dueños del Clarín "lo que hacían era brindar con (el dictador Jorge Rafael) Videla para apoderarse de Papel Prensa", afirmó entre otros reproches al grupo mediático, y añadió: "Me están cobrando el voto (en la Corte Suprema) por la constitucionalidad de la ley de medios".
Consultado sobre los mensajes que recibió por su nombramiento en la CIDH, Zaffaroni destacó que la presidente Cristina de Kirchner lo llamó para felicitarlo mientras daba clase en la Universidad de José C. Paz, en el Gran Buenos Aires.
Ante una pregunta sobre la postulación de Daniel Scioli para las próximas elecciones presidenciales, dijo que la compartía y ponderó al actual gobernador bonaerense como "un hombre razonable, con experiencia política" y que "tiene códigos".
"Me gusta que sea candidato", insistió, aunque admitió que "por ahí nos peleamos" en materia de política de seguridad.
"Lo más importante es que nadie venda pozos petrolíferos, que nadie venda Aerolíneas (Argentinas), que no saquen la Asignación universal por hijo, que nadie endeude al país, que nadie desarme la estructura económica y genere una situación de desempleo", resumió.
Sobre la invitación de Scioli para que lo acompañe en la fórmula el actual secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, Zaffaroni respondió: "me acerca más a la idea, una idea de continuidad de proyecto".
En otro orden, sostuvo que el próximo gobierno debería promover la ampliación del número de jueces que componen la Corte Suprema, porque el supremo tribunal, además del tradicional control de constitucionalidad, "se atribuyó una función casatoria" para la cual carece de estructura.
Según estimó, la Corte requerirá unos 15 ministros y cuatro o cinco salas "cuando se trata de casación", y que con mayor número de magistrados habrá más pluralismo y se evitará una excesiva concentración de poder en pocas manos.



