Perlas del discurso en la Plaza de Mayo

Política

REVISIONISMO

Sigue la Presidente reescribiendo a su manera la historia. Dijo en su discurso que hace 100 años el país era el principal productor de alimentos, pero que los argentinos se morían de hambre y eran apaleados y fusilados. Ha leído mucho Felipe Pigna y ve visiones en el pasado (como su esposo, que confunde bombardeos del 55 con fusilamientos del 56). En 1910 hubo hechos de sangre -como en todo el mundo por la acción del anarquismo-, pero decenas de miles de inmigrantes de la Europa que sí se moría de hambre buscaban mejor fortuna en la Argentina. Entre ellos, los abuelos del matrimonio Kirchner.

NADIE LOS ELIGIO

Se enojó Cristina de Kirchner en la plaza con «cuatro personas a las que nadie votó» -referencia a los dirigentes del campo-, reproche que no resiste el matrimonio Kirchner. Ella es presidente por designación conyugal. Nadie la eligió en el PJ para esa nominación. Su esposo es presidente de ese partido también sin que nadie lo elija; se autodesignó en el living de su casa. A los dirigentes del campo, en cambio, por lo menos los eligieron en sus entidades, que renuevan autoridades periódicamente con el mecanismo del voto. Además, ¿para qué agraviarlos si lo que busca el gobierno es pacificar ánimos?

COLADOS

Trató de amortiguar esos agravios cuando dijo que «los cuatro no se dieron cuenta de lo que estaban haciendo». Atribuyó los cortes de rutas y la agresividad de la protesta a «los colados que siempre tratan de acercarse cuando hay conflictividad. Alfredo de Angeli, en léxico más peronista, les llamó infiltrados. Néstor Kirchner, por lo menos, dio nombres, por ejemplo el de Cecilia Pando. La Presidente omitió esa referencia porque en realidad que un gobierne se inquiete por las actividades de esa señora, o por las publicaciones de algunas páginas de Internet, es una declaración extrema de fragilidad.

CLASES MEDIAS

Desde el Olimpo que es un palco en la Plaza de Mayo, Cristina de Kirchner, un emergente inequívoco de la burguesía argentina, se ensañó con «esa clase media que muchas veces a partir de prejuicios culturales termina actuando contra sus propios intereses». ¿Quién tiene esclarecimiento en el planeta Kirchner? No el proletariado ni los humildes, que necesitan de la conducción carismática del (la) líder y merece ser arrastrado a la Plaza para que entienda qué pasa y quién manda. ¿La aristocracia, las clases altas?

Tampoco, porque a esa extracción pertenecen -afirma el gobiernoesos cuatro a quienes nadie votó. Quizás sólo el matrimonio presidencial tiene las cosas claras, salvo no entender que pertenecen a la clase media.

CORTES DE RUTA

Conmueve cómo el gobierno que desde 2002 (desde la gestión duhaldista) ha instalado el piqueterismo como forma no sólo de protestar sino hasta de hacer política, se queja ahora de los cortes de ruta.

Cristina de Kirchner buscó de nuevo en los gobiernos militares una explicación: «Tal vez con tanto golpe de Estado, con tanta interrupción institucional que hemos vivido, creemos que todo se arregla con intolerancia, con golpes, con bocinas, cacerolas o corte de ruta». Escuchaban esto en la Plaza y en algunos palcos funcionarios y aliados que hicieron fama como cortadores de ruta y otros géneros del piqueterismo».

INCOHERENCIA

Vivir con lo nuestro parece ser la propuesta de Cristina. Hace poco su marido citó como referentes económicos a Josef Stiglitz a nivel mundial y a Aldo Ferrer en el plano local. Incoherencia mayúscula la del discurso presidencial cuando a la vez se reivindica -como si fuese un logro del gobiernoque hoy «ellos -los países centrales, se supone-nos necesitan más que nosotros a ellos», en referencia a la creciente demanda mundial de alimentos.

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