13 de noviembre 2014 - 11:29

Piden 40 años por robo de bebés en C. de Mayo

Hubo un diseño delictivo previo, aseguró la fiscalía sobre el plan sistemático de robo de bebés.
"Hubo un diseño delictivo previo", aseguró la fiscalía sobre el plan sistemático de robo de bebés.
La fiscalía ante el Tribunal que juzga a dos médicos, una obstetra y a los represores Reynaldo Bignone y Santiago Omar Riveros por ocho casos de robo de bebés en Campo de Mayo en la última dictadura cívico militar, los acusó hoy por el funcionamiento en ese lugar de una maternidad clandestina hasta mediados de 1980 con la "participación de toda la estructura sanitaria" del hospital militar de esa guarnición.

La maternidad clandestina en el sector Epidemiología del hospital militar de Campo de Mayo "funcionó al menos hasta junio de 1980" fecha en la que está probado una secuestrada dio a luz a un bebé allí, entregado a un militar de esa guarnición que lo anotó como propio, afirmó el fiscal Martín Nicklison en el inicio de su alegato final ante el Tribunal Oral Federal 6 que juzga ocho casos de robo de bebés.

"Damos por acreditada la existencia y funcionamiento de la maternidad clandestina y el cautiverio de mujeres embarazadas para dar a luz, atadas, incomunicadas, a las cuales les eran arrancados sus hijos recién nacidos, que no eran anotados debidamente, con la participación de toda la estructura sanitaria del hospital", agregó la fiscalía en el juicio que se realiza en Comodoro Py 2002 del barrio de Retiro.

El lunes pasado la querella de Abuelas de Plaza de Mayo pidió 40 años de prisión para Riveros, 35 para Bignone, 30 para los médicos Norberto Bianco y Raúl Martín y 12 para la obstetra Yolanda Arroche de Sala García por "apropiación de menores y privación ilegal de la libertad"

"Hubo un diseño delictivo previo", aseguró hoy la fiscalía y agregó que "se montó una estructura organizativa en la clandestinidad como marco general para sustraer a los menores como parte del sistema de represión en donde se secuestraba, mataba o liberaba a las víctimas, Con los niños fue los mismo pero se encontró un modo de mantenerlos con vida, modificar sus identidades y el apartamiento de los familiares".

La fiscalía recordó los dichos de testigos en el juicio sobre las "condiciones degradantes" de alojamiento para las embarazadas en cautiverio y las afirmaciones de ex empleadas del lugar, como una partera que asistió tres alumbramientos entre 1976 y 77 en Epidemiología de embarazadas con custodia y ojos vendados.

A lo largo de juicio, recordó la fiscalía, hubo testimonios de médicos del lugar que dieron cuenta de partos de mujeres encerradas solas, en habitaciones aisladas, con ojos vendados y en ocasiones atadas de manos.

Además se remarcaron las violaciones a todos los protocolos por parte de los médicos acusados.

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