22 de junio 2006 - 00:00

¿Pierde Zannini el control total de Compromiso K?

El show estaba programado para la tarde del 29 de junio,en los salones de Parque Norte, con Carlos Zannini como orador central y acotado al kirchnerismo de la Capital Federal, excluyendo expresamente -como señal inequívoca- al sector PJ que comanda Alberto Fernández.

A quemar los afiches: el acto, Mundial de por medio, podría postergarse para julio, expandirse la convocatoria más allá de la fronteras porteñas y quitar a Zannini el rango de invitado top: hora a hora, se reproduce la tendencia para que esa butaca la ocupe Julio De Vido.

Es más: el encuentro de Compromiso K, que este diario anticipó la semana pasada, parecía destinado a incomodar al jefe de Gabinete porque implicaba invadir su territorio y juntar a más de 2.000 dirigentes porteños bajo el sello Kirchner, sin pasar por Fernández.

Pero algo cambió. Además de subir a De Vido al palco, ahora también podría participar de la cita el jefe de Gabinete. ¿Quién pierde con esos movimientos? Está claro: el secretario de Legal y Técnica, que hasta ahora figuraba como único tributario de Compromiso K.

¿Qué razón puede explicar que Zannini, de facturar -luego de una inversión de bajísimo costo- la inesperada relevancia de Compromiso K, tenga ahora que empezar a compartir chapa y marquesina con De Vido y, peor aún (para él) con Alberto Fernández?

Misterios del pingüinismo. Como aproximación, pueden citarse algunos aspectos que alientan esos reacomodos y anticipar qué implica, en el armado oficial, que De Vido escale en el podio de Compromiso K:

  • Más allá del tinte de presunto estratega genial e ideólogo magistral de las maniobras oficiales, Zannini hizo poco y nada para que crezca y se consolide Compromiso K, un núcleo que nació en una siesta febril y, casi sin pensarlo, se convirtió en un acto de cierto peso en el elenco kirchnerista. En ese proceso, la única -aunque para nada menor-contribución de Zannini fue avalar que, por varias vías disímiles, se salga a juntar voluntades a favor de Kirchner, con el paraguas de CK y citando a Zannini como certeza de que ese ajedrez tenía el guiño del Presidente. Nunca, los voceros de Alberto Fernández, pudieron destruir ese precepto a pesar de que día y noche sostenían que Kirchner ninguneaba el alcance de CK.

  • Hasta el 25 de mayo, Zannini fue necesario; ahora ya no es suficiente. Incluso, frente a la «plaza del sí», su rol tampoco fue trascendente. De hecho, la logística del acto por los tres años de mandato de Kirchner se gestionó a través de Oscar Parrili que sin demasiadas dotes, puso alguna prolijidad a la concurrencia. El secretario general de la Presidencia fue, además, quien recibió a los caciques gremiales y piqueteros y repartió «vauchers» entre intendentes y gobernadores, para el transporte de la tropa patriota que luego aplaudiría a Kirchner en la Plaza de Mayo.

  • Ahora, en una etapa de expansión, la demanda es otra: CK empieza a imaginarse como pata electoral de cara a las elecciones de 2007, donde confluyen sectores de la UCR, del peronismo no ortodoxo y grupos independientes. Vieja regla de la política, los aliados deben ser recompensados. Allí aparece Julio De Vido y su lugarteniente José López, secretario de Obras Públicas, con trato fluido con dirigentes de todo rango y color y que tiene la llave para el destino -y luego en el ritmo-de las obras públicas que reparte el gobierno. La aproximación de De Vido y, en menor medida Fernández, tiene otra consecuencia: comienza a cambiar la tonalidad plural de CK, que ingresa en una etapa de peronización.

  • En esa ciénaga, donde está claro quién es el jefe hoy, pero nadie sabe quién lo será en el próximo amanecer, en CK se entretienen con otra pulseada: la que enfrenta al radical Roberto Porcaro, con el santacrucelo Henry «Pilo» Aeset y, en menor medida, Damián Barijhoff. A este trío lo reunió la semana pasada en una quinta de Ezeiza, el amiguísimo presidencial Rudy Olaf Ulloa para que, al menos por un rato, dejen de pelearse. La tregua duró apenas un parpadeo: cuestiones insondables enemistaron a Aeset y Barijhoff, antiguos socios que ahora se lanzan llamaradas ante la sola mención del nombre del otro. Porcaro, el cruzado radical, quiere ahora ampliar el abanico y además de atraer a sectores de la UCR, también se cita con peronistas de todo pelaje.

  • Quien no puede, a pesar de ese reordenamiento, aspirar a tener una silla en la cumbre de CK en Parque Norte, es Jorge Telerman: el jefe de Gobierno porteño, expresamente excluido de la citación inicial, sigue fuera de todas las listas de invitados luego de la alternativa de que se incorpore a Alberto Fernández. Es más: Telerman guardaba alguna expectativa en la medida que el jefe de Gabinete permanezca lejos de ese armado pero con su posible inclusión, sus esperanzas de ser un K en la Capital, se agotan hora a hora.
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