Claro que, anacrónico o inoportuno, el graffiti generó otros entre los bonaerenses. El más visible fue la reaparición de dos duhaldistas que, casi en simultáneo y aprovechando el ruido de los tambores, se apresuraron a promocionar sus pretensiones electorales a futuro.
Ambos son reincidentes en el juego de las candidaturas frustradas. Se trata de
Pero aquello fue en la intimidad del correo sindical y como tal no cuenta. El anuncio público fue por radio el miércoles de la semana pasada.
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