Piqueteros pasan ya a la acción violenta
La escalada de violencia piquetera alcanzó ayer otro nivel cuando un grupo de activistas asaltó, saqueó e incendió la sede de una compañía petrolera en Campo Durán, Salta. Fue el acto más grave de los dos últimos años y lanza una advertencia ineludible: esas prácticas de violencia sorda que son los cortes de calles y de rutas, la tolerancia de las fuerzas de seguridad, que tienen orden de alejarse de cualquier protesta para dejar que fluyan lejos de la criminalización, son ejercicios de manual. Terminan siempre en actos de más violencia, con más daño. Esos altercados ya han costado vidas humanas, ayer hubo pérdidas por más de un millón de dólares de una empresa que pertenece a un grupo multinacional -el principal de la Argentina- y que salta a las pantallas de todo el mundo con un altísimo costo. No sólo en imagen sino ya en negocios que no vendrán a un país que ordena a sus policías que no repriman estos incidentes, como se vio ayer en Salta, o anoche en el centro porteño, donde se sucedieron manifestaciones con diversos motivos -protestas contra el ALCA, pedido de más planes de ayuda, etc.-, que impidieron otra vez la vida normal de los vecinos.
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La protesta original había sido iniciada hace dieciocho días por ex trabajadores de YPF, una semana antes de que se realizaran los comicios provinciales en los que resultara reelecto el gobernador justicialista Juan Carlos Romero. Estos ex empleados de la petrolera reclaman hace meses al gobierno nacional el pago de sus indemnizaciones en el marco del Programa de Participación Dividida, lanzado cuando se privatizó la empresa.
Los hechos de violencia extrema se desencadenaron recién ayer porque fue entonces cuando se sumaron a la protesta grupos de piqueteros violentos de la región, liderados por los agitadores locales José «Pepino» Fernández y José «Piquete» Ruiz.
Las llamas ardieron durante toda la tarde, con el riesgo adicional que representa la cercanía de los tanques de Refinor -con almacenamiento de 10 millones de litros de combustible liviano, que se encuentran con tan sólo la Ruta 34 de por medio.
Ayer por la noche, los activistas se habían replegado y apenas unas 30 personas mantenían piquetes a la altura de Mosconi. Pero lanzaron la amenaza de atacar la empresa Pluspetrol, en la entrada sur de Tartagal, si no liberan a los siete detenidos.
Los grupos piqueteros del norte salteño -que mantienen un fuerte enfrentamiento con el gobernador Romero-tuvieron ayer un día de gloria para desplegar sus maniobras violentas e intentar subir la tensión en una región delicada como es el departamento de General San Martín.
Intentando apaciguar la situación, Romero informó ayer que se comunicó con autoridades nacionales para que reciban en los próximos días a un grupo de ex trabajadores de YPF y atiendan su reclamo de indemnización.




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