20 de marzo 2008 - 00:00

Plan kirchnerista para Medio Oriente: turismo

Degustaron comida marroquí y se deleitaron con platos típicos de la cocina judía, los integrantes de una comitiva argentina que desembarcó en Israel durante diez días y oyó allí elogios para la política de derechos humanos del gobierno kirchnerista.

Guiados por el rabino Daniel Goldman, la excursión a esas tierras tuvo una agenda agitada para la diputada Vilma Ibarra, el secretario de Cultos, Guillermo Oliveri, el legislador Remo Carlotto y el secretario de Seguridad, Héctor Masquelet. Todos kirchneristas, invitados por la AMIA y el comité judío americano.

Ese organismo lo preside Dina Siegel Vann, que como anfitriona fue la única acompañante de Vilma Ibarra cuando la delegación llegó hasta el Muro de los Lamentos, ya que tal como es la costumbre religiosa, las mujeres van aparte de los hombres.

Ibarra no se cansó de manifestar sus admiraciones y emociones y su conclusión sobre que «es evidente que el pueblo judío quiere la paz».

Es cierto que al quinto día, los argentinos ya pedían por un asado a pesar de considerar excelentes los platos en los distintos restoranes cada noche. Y, llegaron al país en medio del paro del campo y el corte para la parrilla a $ 25. Pero todos aseguran que en Israel, intelectuales y funcionarios con los que departieron elogian la política de Cristina de Kirchner, al menos en lo referente a las relaciones entre los dos países y hasta aseguran que en esas tierras recuerdan cuando la Presidente, siendo senadora brindó una conferencia en Jerusalén.

La agenda fue sin descanso y entre las excursiones, los invitados partieron hacia Belén, que está del otro lado, es una de las ciudades árabes atravesadas por el muro y sólo se puede pasar si los soldados israelíes habilitan esa posibilidad, que es lo que ocurrió con el vehículo que transportaba a los argentinos.

Pero el viaje tuvo un objetivo en particular: «conocer a fondo la realidad israelí» y « tener una idea más realista» de lo que allí sucede.

Llegaron, casualmente, el mismo día en que ocurrió el asesinato de ocho estudiantes israelíes en un atentado adjudicado a un palestino, en una de las más importantes escuelas rabínicas de Jerusalén, Merkaz ha-Rav, lo que impactó a la delegación.

«Es una sociedad que está alerta permanentemente, hay una necesidad de búsqueda de paz; asombra ver a los pibesde civil cerca de las fronteras andar con el fusil en bandolera», se sorprendió Oliveri.

Para Ibarra «es un contexto de conflicto en el que todos pierden, se modifica la vida de los ciudadanos, se perciben muchas dificultades para garantizar la paz duradera, pero hay necesidad de vivir en paz», remarcó Ibarra.

Los excursionistas, que participaron del «Seminario para líderes latinoamericanos», se reunieron con dos ministros, importantes académicos, visitaron un kibutz, un hospital para discapacitados, el museo del Holocausto Yad Vashem, y las ciudades de Nazareth y Belén.

Los kirchneristas, claro, comentaron también a los israelíes las bondades del gobierno cristinista y se entregaron a alguna mortificación entre ellos el día del congreso del PJ nacional, que los encontró en el viaje. Sólo Oliveri era allí afiliado peronista y no se privó de alterar el humor de Vilma llamándola «compañera», sabiendo que la legisladora es parte del ala transversal que busca ahora protagonismo dentro del oficialismo que ha quedado peronizado con Néstor Kirchner al mando.

En otro sentido, Oliveri, ya con seriedad, respondió a la Agencia Judía de Noticias, que el gobierno argentino no tomaría parte como intermediario en las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos, por aquello de «la autodeterminación de los pueblos», que -dijo Oliveri- «es la base de la política exterior del país, pero cualquier aporte a la paz en la región es necesario».

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