Ninguno de los jueces electorales de Capital Federal encontró nada ilegal en esa enormidad que fue el pase de partido, antes de asumir, de Eduardo Lorenzo Borocotó. Ocurrió en vivo y en directo por TV y desde el despacho presidencial, y hasta ironizó el jefe de Gabinete que con esa captura del electo por el macrismo cumplía el compromiso con Néstor Kirchner de «darle» cuatro diputados por el distrito. Anoche, María Servini de Cubría -que pocas veces encuentra argumentos para sentencias que no complazcan al gobierno- dijo que puede asumir la banca porque su elección fue legal y, además, porque votó por el juicio político de Aníbal Ibarra. Como si mereciera un premio.
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