Ante la realización de un nuevo paro gremial de los trabajadores del Teatro Colón (el número 39 del año), el Gobierno respondió suspendiendo definitivamente la temporada 2005. La medida se decidió el sábado, pero se dio a conocer recién ayer, un día después de los comicios (lo drástico del anuncio podría haber perjudicado aun más, para los votantes de clases media y alta, la imagen del Gobierno de la Ciudad). Se pierden arte y mucho dinero: se devolverá a los abonados la parte proporcional de lo que pagaron, se honrarán los contratos con los elencos y se mantienen todos los sueldos de un teatro cerrado. Todo muy lamentable.
Se optó por lo segundo y se anunció recién ayer, es decir, un día después de las elecciones. Versiones extraoficiales de allegados al teatro indicaron a este diario que no sólo se buscó, obviamente, evitar el impacto negativo de esta noticia antes de los comicios, sino que además se estaría trabajando en el diseño de una nueva conducción para el Colón. Pese a que desde el sábado se conocía en el ambiente musical esta medida, el mutismo oficial complicó a la empresa Harmonia, organizadora del concierto de anoche con la Orquesta di Mantova, ya que recién ayer a las 11 de la mañana les comunicaron que no podrían tocar en el Colón.
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