28 de junio 2006 - 00:00

¿Por qué habla De Vido en acto de Parque Norte?

Compartiendo cartel en el escenario de Parque Norte con la hermana de Néstor Kirchner, Alicia, también aparecerá otro íntimo de la familia: Julio De Vido (cuya esposa también es altamente apreciada en la Casa Rosada). A muchos sorprende esa intervención oral, ya que el ministro es un hombre agobiado por su tarea, tan específica que en el viaje a España estuvo totalmente alejado de la delegación -aunque la integraba- porque carecía de tiempo para los menesteres sociales (también, dicen, porque su relación con Cristina Kirchner no pasa por el mejor momento). Se entretuvo, como se sabe, recibiendo empresas, empresarios, firmando acuerdos, prometiendo obras, reclamando inversiones.

Cuando llegó de vuelta, a las pocas horas, viajó a Venezuela (casi su segunda patria), para halagar a Hugo Chávez -hombre y ego siempre necesitados de cariño- y, de paso, tratar el tema del megagasoducto, proyecto que en un principio parecía disparatado y que, ahora, como avanza, ya se lo ha empezado a observar con cierta razonabilidad. Entonces, quien está concentrado en construcciones,petróleo, otras energías, crisis o no del área, inversiones, subsidios y obras en todo el país, ¿qué función política cumple en un acto partidario porteño?, ¿cuál es la razón por la cual disertará?

  • Interrogantes

  • Nadie ignora, claro, que De Vido es honrado en ese sector dedicado a los votos por sus notables aportes, entregas y colaboraciones -cumpliendo, obvio, lo que indica el Presidente-, para que distintos jefes comunales mejoren su gestión, quizás prosperen, y devuelvan con respaldos esta asistencia gubernamental. Una muestra del agradecimiento, sin duda, se advertirá en esta cumbre K.

    Sin embargo, hay algunos interrogantes por su actuación del jueves. ¿Por qué habla De Vido y no Alberto Fernández, cuando el lugar es pertenencia porteña? ¿Por qué De Vido, además, y no Carlos Zannini, uno de los motores de esta organización partidaria de apoyo al mandatario? La primera respuesta: al jefe de Gabinete lo incorporaron al grupo organizador a último momento, seguramente él quedará satisfecho con lo que exprese Alicia Kirchner. Casi será su propia voz.

    En cuanto a lo de Zannini, al margen de que no es hombre demasiado ducho en exposiciones públicas -por formación política minoritaria siempre habló en cenáculos reducidos y umbríos-, nadie considera que podría ocupar otro tipo de rol que no sea el de advertirle a Néstor Kirchner lo que debe o no firmar para que la Justicia no se le vuelva en contra cuando un día cambien los vientos.

    En cambio, con De Vido la situación es diferente. Tal vez puede continuar como ministro, quizás lo desvíen a Santa Cruz para una gobernación vacante o, según algunas versiones, podrían probar en varios actos la calidad de su impacto como orador. Confianza presidencial le sobra y, al propio jefe de Estado lo que le faltan son candidatos para ciertas aspiraciones electivas. Nadie asegura que De Vido terminará en esa competencia -aunque hay pintadas en las calles a su favor-, lo que sí es seguro es que sus otros cófrades del circuito presidencial no pueden siquiera ni intentarlo. Además, para poner nervioso a más de uno del entorno, en un rato libre el otro día vio un partido de fútbol del Mundial, con gastronomía incluida, junto al ex intendente Aníbal Ibarra. Todo en familia, claro.

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