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5 de mayo 2004 - 00:00

Posdatas

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Pero su «mejor momento del breve reportaje» (habrán sido 12 minutos con un corte en el medio) curiosamente fue cuando dijo: «Conocí a mi esposo en la universidad». Para los hispanoparlantes, la hija joven que llega a estudios terciarios y allí conoce a un joven en su misma situación es el ideal para el matrimonio y para asegurar una base económica futura a la pareja. Lo «que le faltó», según la mayoría de los televidentes consultados, fue que «siendo joven no hablara ni al pasar de sus hijos, que si los tiene se supone que son chicos». Obvio que eso gusta siempre.

Lo peor de lo que expresó fue cuando la periodista de CNN en Español la interrogó sobre los jueces y los pedidos de extradición desde Chile del ex presidente Carlos Menem, quien dice que no tendría un juicio imparcial en la Argentina. No se entendió eso de que un presidente designe jueces (por Menem) y que a uno (Oyarbide) el partido de Menem «lo salvó del juicio político». Y finalmente, al decir desde su alta ubicación en el gobierno que el ex presidente hoy en Chile «no tiene vergüenza», demostró que tiene posición tomada y que la pareja presidencial no es imparcial sobre el accionar de la Justicia argentina. Visto desde aquí, un desliz de Cristina Kirchner. Debió opidecir lo clásico, que suena democrático, se lo crea o no, esto civilies «que es un tema exclusivo de la órbita de la Justicia, que en mi país es totalmente independiente».

¡Caramba, hay que mentir un poco cada tanto, Cristina, para hacer quedar bien al país, sobre todo ante un público extranjero que no conozca la verdad!




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