Néstor Kirchner dedicó un párrafo de su discurso -ayer en Casa de Gobierno para recordar a periodistas desaparecidos- a un ejercicio de autobiografía. Tratándose de un presidente que pone tanto cuidado en la construcción de su pasado como en la de su futuro, es oportuno consignar ese relato.
Néstor Kirchner ayer en la Casa de Gobierno recordó a periodistas desaparecidos y aprovechó para difundir una viñeta de su juventud como detenido por algunos meses en 1975: no hubo heroicismo, admitió en su relato.
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Cuando a nosotros nos avisa un compañero el día 22 que ya estaba decidido el golpe y que venía una ola de secuestros muy importante en La Plata, recibimos la instrucción de cambiar de domicilio todos. Con Cristina, junto con otra pareja, vamos a una pensión muy humilde, a dos cuadras del distrito de La Plata, a pasar la noche del 24. Dejo la radio prendida y cuando escuchamos las marchas militares, obviamente, empezamos a buscar cómo ir sobreviviendo.
Porque en el momento en que va a Las Flores en abril, el papá de Cristina nos presta una casa en City Bell, ellos vivían con nosotros en la misma casa y nosotros teníamos un acuerdo de que cualquier cosa había que soportar 48 horas para poder buscar otros rumbos. Fue a Las Flores y lo que le devolvieron al papá que estuvo ocho años preso, el segundo de CTERA a nivel nacional, eran las ropas porque a él lo tiraron desde un avión. Fue una decisión del general Mansilla de Tandil y un militar que estaba en actividad hasta ahora; ahora están presos los dos, recién hace un mes. Yo lo defendí en el 80; era imposible, por supuesto, en esa época; algunos promovían la Obediencia Debida, el Punto Final y demás. ¿Qué quiero decir con esto? Que fueron millones o miles de argentinos que de distinta forma vivieron lo que fue el golpe, lo terrible, y lo de antes del golpe, porque acá estamos viendo que tu hijo, Tati, fue desaparecido en el 75.
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