21 de septiembre 2001 - 00:00

Presionan a Bush para que sume a la lista de objetivos a Irak

Presionan a Bush para que sume a la lista de objetivos a Irak
Washington (Reuters, EFE, AFP, ANSA, DPA) - Un poderoso sector del gobierno de los Estados Unidos -que incluye al vicepresidente Richard Cheney, a su secretario personal Lewis Libby y al subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz-está presionando al presidente George Bush para que lance una campaña más amplia contra el terrorismo internacional que incluya no sólo a la red de Osama bin Laden en Afganistán, sino también a presuntos campamentos guerrilleros en Irak y en el Valle de la Bekaa, en el Líbano.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, no desmintió la posibilidad de que Irak y otros países sean blanco de la primera tanda de represalias militares norteamericanas, anunciada ayer por el diario «The New York Times», pero negó que haya fracturas en la Casa Blanca.

«No hay división alguna que se esté gestando en el gobierno», dijo a la cadena NBC. «El Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y el presidente están usando la misma partitura.»

«Esos funcionarios están buscando incluir a Irak en la lista de objetivos, con la meta de derrocar al presidente S a d d a m Hussein, una medida por la que han abogado desde hace mucho conservadores que respaldan a Bush»
, dijo «The New York Times» citando a altas fuentes del gobierno.

En respuesta a esas presiones, el secretario de Estado, Colin Powell, argumentó durante reuniones mantenidas el fin de semana con Bush, que el gobierno debe tomarse su tiempo para preparar el terreno diplomático para las operaciones militares que se deben llevar a cabo en primer lugar contra Afganistán. Según él, se debe consultar con los gobiernos aliados y reforzar los argumentos para justificar las represalias en función del derecho internacional, dijo el periódico.

• Crédito

Rumsfled dio tácitamente crédito a la información al asegurar que Bush tiene una amplia gama de asesores y que «a él le gusta escuchar posiciones diferentes». El secretario de Defensa no contestó, específicamente, a la pregunta de si él consideraría a Irak, «un blanco legítimo en este preciso momento». En cambio, mencionó la lista anual del Departamento de Estado sobre los Estados a los que se acusa de auspiciar el terrorismo internacional, y agregó, «sabemos que varios de esos países están en Medio Oriente». De las siete naciones incluidas en la lista, cinco están en esa zona: Irán, Irak, Siria, Libia y el Sudán.

Estas informaciones incrementaron en Irak los temores a un ataque militar estadounidense a gran escala. La población, cansada ya tras dos guerras y más de diez años de embargo de la ONU, teme que Bush quiera terminar la tarea que su padre inició con la Guerra del Golfo.

• Cerebros

Según la revista británica de informaciones militares «Jane's», el servicio secreto militar israelí sospecha que los atentados contra Estados Unidos fueron auspiciados por Irak y dos «cerebros» del terrorismo internacional, el libanés Imad Mughniyed y el egipcio Ayman Al Zawahiri. El primero es el jefe de operaciones exteriores de Hizbollah, mientras que el segundo es un reconocido miembro de Al-Qaeda y posible sucesor dentro de ese grupo de Osama bin Laden. Según la inteligencia israelí ambos están también vinculados al ataque a la Embajada de Israel en Buenos Aires de 1992 (ver página 11).

Seg ú n «Jane's», los dos hombres desaparecieron hace tiempo «de circulación»; el libanés se habría hecho una cirugía plástica para cambiar su rostro mientras que el egipcio estaría en su país. Crece

Esas denuncias sobre una posible «conexión iraquí» en los atentados del 11 de setiembre generaron alarma ya en el gobierno de Bagdad. «No tenemos absolutamente nada que ver», se lamentó el canciller
Naji Sabri. Incluso Saddam Hussein, que no es conocido precisamente por tratar con delicadeza a sus oponentes, reco-mendó a Washington actuar con «sabiduría» en la persecución de los culpables y no con la fuerza bruta.

La alarma cundió también en el Líbano, país en el que opera el grupo chiíta proiraní Hizbollah, y en Siria, acusado de proteger sus operaciones contra Israel. También en Bosnia, cuyo gobierno salió de inmediato a negar que Bin Laden tenga pasaporte de ese país o campos de entrenamiento en su territorio.

Incluso la embajadora encargada de Estados Unidos en Bogotá,
Barbara Moore, debió descartar ante la insistencia de los periodistas que se esté pensando en una intervención armada en ese país para liquidar a los grupos guerrilleros.

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