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9 de julio 2007 - 00:00

Presionan a Cristina por frenar comisión

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Gerardo Morales
La escasa actividad de la Comisión de Asuntos Constitucionales, que preside en el Senado Cristina de Kirchner, complicará nuevamente esta semana al oficialismo. La excusa inicial del radicalismo para protestar contra esa inmovilidad fue el silencio de la primera dama ante el primer pedido de interpelación a Felisa Miceli, que el jujeño Gerardo Morales presentó el 5 de mayo pasado. En ese momento, la cuestión no era la famosa «bolsa de plata», sino la falta de respuestas y avances en el Caso Greco. Pero ahora se acumulan otros argumentos.

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Hasta hace poco se sabía que un centenar de expedientes que debieron pasar por esa comisión hoy aguarda en el freezer. En esa lista se encuentran hasta la promocionada reglamentación del juicio por jurados que el gobierno relanzó hace un año, aunque ya se había revitalizado cuando se pusieron de moda las leyes que pedía Juan Carlos Blumberg.

Ahora el radicalismo denuncia que la situación es más complicada aún: «Desde 2006 hasta la fecha, la Comisión de Asuntos Constitucionales ha cajoneado 220 proyectos. Sólo se ha reunido en 9 oportunidades, cuando el reglamento dispone una reunión cada 15 días. Y, de los 6 proyectos aprobados, 4 han sido enviados por su esposo, el presidente de la Nación, y 2 son de su autoría», denunció Morales.

De todas formas, Cristina no está sola en esa pelea. A pesar de no haberlo privilegiado con el monopolio del apoyo presidencial en la elección a gobernador que perdió en Río Negro, Miguel Pichetto sigue siendo un hombre fiel al matrimonio presidencial, quizás porque busca ahora renovar su banca a senador por esa provincia.

Por eso, por ejemplo, ante la protesta del radical Morales por la falta de respuesta de Cristina de Kirchner al pedido de interpelación a Miceli, salió a cruzarlo: «Morales presentó el proyecto el miércoles pasado, 4 de julio, con lo cual es absolutamente falso que la Comisión de Asuntos Constitucionales esté demorando su tratamiento», dijo Pichetto, «con estas falsedades violenta la institución legislativa».

El problema para el kirchnerismo es que el pedido al que se refiere Pichetto no es el primero, sino el segundo que espera fila en la comisión de la primera dama.

No es casual que, como se ha dicho en este diario, Cristina de Kirchner no estuviera presente en la última sesión del Senado, donde la oposición tenía armado todo un arsenal para lanzarle por la demora de algunos temas en su comisión. Fue también Pichetto quien le advirtió de esa encerrona en la banca.

Pero no es la primera vez que lo hace. Desde que Cristina K comenzó a acelerar sus viajes al exterior, la Casa Rosada le comunicó a Pichetto que se restringiera el giro de expedientes a Asuntos Constitucionales. Eso significa no mandar proyectos y expedientes allí, no sólo para evitar complicaciones en el trabajo diario, sino también para no obligar a la senadora a fijar posición en temas políticamente incómodos. De hecho, hasta la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencial colaboró para evitar que Asuntos Constitucionales se tuviera que reunir ante alguna emergencia.

  • Pedido

    Esta semana toda la oposición se presentará ante las autoridades del Senado para pedir el tratamiento urgente en la Comisión de Asuntos Constitucionales, por la aprobación o la segura denegatoria del pedido de interpelación a Miceli. De nuevo, esa excusa servirá para presionar a que el kirchnerismo defina qué piensa hacer con la Comisión de Asuntos Constitucionales de aquí hasta las elecciones de octubre.

    Nadie ha mencionado aún la posibilidad de una licencia, o renuncia, por campaña para Cristina Kirchner, menos cuando el vicepresidente de esa comisión, el chubutense Marcelo Guinle, no sería el sucesor de la senadora en el cargo, no por falta de preparación, sino de simpatía por parte de la pareja presidencial. Nadie olvida, por ejemplo, que el proyecto de reglamentación del uso de los decretos de necesidad y urgencia que la primera dama hizo sancionar el año pasado -abriendo así a que su marido pudiera continuar utilizando esos instrumentos bajo una cuestionable pátina de constitucionalidad que hasta ese momento no existía- fue básicamente una idea que Guinle había presentado en el Senado más de un año antes.

    Pero los radicales quieren más que un pronto despacho en la comisión. Quieren a Cristina K en el recinto para debatir como hace dos años, antes que la ahora candidata pasara prácticamente a dejar de hablar: «Desde su lugar en el núcleo de la toma de decisiones del poder en la Argentina, a la señora senadora le solicito haga público su parecer sobre si el hecho citado ameritaría el abandono del cargo de la ministra», le dijo Morales. «Lo que demuestra la amplitud de criterio y vocación democrática de la candidata a presidenta del Frente para la Victoria», ironizó Gerardo Morales, candidato a vicepresidente en la fórmula que lidera Roberto Lavagna.
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