6 de junio 2006 - 00:00

Previsible: admiten que no habría freno a papeleras

El equipo argentino que representará desde esta semana al país ante la Corte de La Haya, en el inicio del juicio contra Uruguay por las papeleras, sabe desde hace tiempo que será muy difícil que ese tribunal ordene la suspensión de las obras. No existe antecedente de una causa similar a la denuncia argentina y eso complica los pronósticos. Ayer, Daniel Sabsay, asesor de esos abogados, lo reconoció. Para el gobierno es una realidad dura de sostener ante los asambleístas que frenaron los cortes en los puentes por la instancia de debate en La Haya. Sin esa suspensión de obras que se publicitó como solución, la estrategia de llevar la causa a la Corte pierde efecto. Ese juicio puede demorar años -también se reconoció ayer-, y para ese momento las plantas ya estarán funcionando a plena potencia.

Daniel Sabsay admitió ayer públicamente lo que el mundo diplomático sabe desde que nació la idea en el gobierno de pedir a la Corte Internacional de La Haya una medida cautelar para suspender la construcciónde las pasteras en Fray Bentos: que será muy difícil conseguir que el tribunal emita esa medida.

«No es nada fácil porque no hay antecedentes prácticamente en la materia», dijo Sabsay, y reconoció que «por supuesto podría ocurrir» que el juicio continúe mientras se construyen las plantas de las empresas Botnia y ENCE, y entran en funcionamiento. Esa posibilidad nunca fue explicada por el gobierno, pero siempre fue sostenida por los especialistas en derecho internacional.

El silencio oficial sobre esa posibilidad, e incluso la negativa cuando la oposición criticó la posición argentina, tiene una explicación clara: reconocer que las plantas pueden seguir construyéndose mientras dure el juicio implica quitar buena parte de la efectividad que tuvo la promesa gubernamental de ir a La Haya. Para morigerar su explicación, Sabsay consideró que sería «descabellado» que no se detengan las obras y justificó la medida cautelar presentada por la Argentina a partir de los «incumplimientos de la parte uruguaya y una localización absolutamente disparatada» de las plantas de celulosa.

  • Lógico

  • «A fin de evitar que se siga haciendo un dispendio, lo más lógico es que se pare la construcción de las dos plantas de pasta de celulosa», advirtió.

    Explicó también que «en contadísimas excepciones» la Corte Internacional de La Haya trató temas ambientales, «el planteo argentino es muy revolucionario». Esta cuestión «requiere un derecho procesal y una manera de aplicación en materia de daños, medidas cautelares que contradicen al derecho tradicional de las ramas sustanciales. No todo tribunal todavía está suficientemente inclinado a hacer lugar a esos principios que de alguna manera le cambian los libros, tanto a nivel internacional como a nivel nacional».

  • Demora

    La afirmación de Sabsay llegó tres días antes que se inicien en La Haya las audiencias donde los representantes de la Argentina y Uruguay tendrán espacio para expresar sus posiciones y responderse, y será el momento en el que el tribunal debería definir si acepta o no la medida cautelar para mediados de julio. A partir de allí comenzará todo.

    El juicio y el análisis de la cuestión de fondo -es decir, la denuncia argentina por presuntos incumplimientos de Uruguay al Estatuto del Río Uruguay- podrían demorarse durante varios años -«La Haya no tiene plazos preestablecidos para tomar sus decisiones», dijo ayer Sabsay-. Y por eso la medida cautelar, es decir, el pedido de La Haya para que se suspenda la construcción de las pasteras, es tanto o más importante que la causa en sí misma. Si la Corte Internacional se toma un plazo superior a tres años, deberá luego la Argentina aplicar la decisión que emita ese tribunal con las plantas produciendo a pleno.
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