15 de abril 2005 - 00:00

Previsible: la Argentina se abstuvo en sanción a Cuba

Rafael Bielsa
Rafael Bielsa
El gobierno argentino intentó ayer explicar su decisión de abstenerse en la votación contra Cuba, realizada ayer en Naciones Unidas, para que una Comisión de Derechos Humanos elabore un nuevo informe sobre la vigencia de las libertades públicas y que implica una condena al régimen de Fidel Castro.

El fundamento de la postura abstencionista del gobierno de Néstor Kirchner -que coincidió con la de otros 14 países, mientras 21 estuvieron a favor y 17 votaron en contra de la propuesta de EE.UU.- la expresó el embajador argentino en Cuba, el frentista Darío Alessandro.

La comisión «está absolutamente politizada»,
dijo Alessandro, e intentó plantear que debería tener «una visión mucho más amplia, que contemple los derechos humanos, civiles y políticos, como también económicos y sociales».

«La Comisión de Derechos Humanos de la ONU no tiene una visión objetiva sobre Cuba»,
completó el diplomático.

Es decir: cotejar no sólo si se respetan o no las libertades individuales, sino también evaluar la situación socioeconómica de los cubanos. En criollo: que la falta de libertad de prensa -entre otros cerrojos que impone Castro- debe admitirse porque existe un buen sistema de salud.

Durante una entrevista radial, Alessandro hizo esa crítica sobre la ONU pero se escudó en su función diplomática cuando lo consultaron sobre si consideraba correcto que en Cuba haya presos políticos. «Por mi función -dijono puedo hacer referencia a cuestiones internas de otros países.»

«Yo sobre la situación interna y política del país debo abstenerme de emitir opinión por las funciones que estoy desempeñando»,
sostuvo.

Y agregó: «La posición argentina es de abstención,ya que no intervenimosen los problemas internos de otros países salvo para ayudar, como lo estamos haciendo en el caso de Haití», sostuvo Alessandro repitiendo declaraciones que Kirchner hizo ayer desde Alemania, cuando anticipó el voto de abstención.

Alessandro
quedó al frente de la embajada en Cuba luego del incidente bilateral que se produjo a raíz del pedido de la médica Hilda Molina, una crítica del régimen cubano, para viajar a la Argentina a ver a sus familiares.

Aquel hecho disparó la renuncia del jefe de Gabinete de Rafael Bielsa a la Cancillería, Eduardo Valdez, y del entonces embajador, Raúl Taleb.

En la votación realizada ayer en Ginebra, Suiza, el gobierno argentino
reiteró la postura abstencionista que tuvo en 2003 en el interinato de Eduardo Duhalde, luego de que durante 10 años, Argentina votó contra Castro, durante los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa.

«No fue ninguna novedad y es la misma que hemos sustentado en oportunidades anteriores»,
dijo Alessandro y apuntó contra la CDH de Naciones Unidas porque, dijo, « absolutamente politizada y de allí que la nuestra sea la posición más justa y razonable».

Con eso, el embajador justificó la posición que ayer concretó, ante la ONU, el director de Derechos Humanos de la Cancillería, Federico Villegas Beltrán, a través de una presentación compartida con los gobiernos de Brasil y Paraguay.

La resolución, que finalmente logró tres votos más que el año pasado y fue apoyada entre otros por Costa Rica, Guatemala, Honduras y México mientras que entre los países que votaron por la abstención se encuentra Perú y la República Dominicana.

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