Como era
previsible,
tras entonar
los cánticos
de la lealtad,
comenzaron
a aparecer
fisuras. En la
foto, Jorge
Telerman
durante la
primera
reunión de
gabinete tras
la suspensión
de
Aníbal
Ibarra, quien
enfrenta un
juicio político
por la
tragedia de
Cromañón.
El primer día sin Aníbal Ibarra en el Gobierno porteño ventiló las internas en torno a su desplazamiento que protagonizan dos sectores dentro del staff que hereda Jorge Telerman. Uno es el que se alinea con el jefe de Gabinete porteño, Raúl Fernández, de afinidades menos kirchneristas que el otro que repercute en las inmediaciones familiares del jefe de Gobierno suspendido, es decir su hermana, la senadora Vilma Ibarra, de mayor elasticidad con el oficialismo nacional.
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El propio Ibarra comenzó a alejarse ayer -no demasiado- de esas pujas, cuando se dedicó a un encuentro familiar en el City Hotel de la calle Bolívar, a una cuadra del Palacio Municipal, donde lo aguardaban su padre y sus hermanos, entre ellos Vilma.
El desencuentro, en cambio, lo protagonizaron R. Fernández y el secretario de Infraestructura, Roberto Feletti, a quien acompañó en declaraciones el de Desarrollo Sustentable, Eduardo Epsztein.
Ambos salieron a refutar que el kirchnerismo haya dejado solo a Ibarra en el proceso en el que se aprobó la apertura de su juicio político por el caso Cromañón, que hoy lo relega a la vida doméstica hasta nuevo aviso. Epsztein aseguró: «Me consta lo mucho que hicieron los legisladores del kirchnerismo que actuaron con absoluta lealtad en este tema».
En cambio, Feletti, quien alberga la esperanza de ser sucesor de Ibarra (o bien, de Telerman) en 2007, cruzó declaraciones más complicadas; dejó de lado el argumento del « golpe institucional» con el que azuza el ibarrismo a Mauricio Macri. Feletti dijo que «en un sistema democrático, los gobiernos se sostienen por el voto popular. No es responsabilidad de un gobierno federal apoyar a un gobierno local, más allá de las competencias que marca la Constitución».
Después, el funcionario atacó a la diputada nacional Silvana Giudice, quien ofendió ayer al kirchnerismo al responsabilizarlo de la caída de Ibarra, una curiosidad, ya que la legisladora fue la responsable del área de Seguridad que luego ocupó Juan Carlos López, hoy procesado por el caso Cromañón y una de las acciones que llevó adelante es de las más cuestionadas en el informe de la comisión que acusa a Ibarra. Pero no es ésa hoy la disputa, sino el espacio en que se mantiene el ibarrismo en la era que se avecina. Epsztein es considerado un kirchnerista no activo; en cambio, Feletti se pasó al oficialismo con agrupación propia y acto alusivo, de la mano de Vilma Ibarra.
• Reunión de gabinete
Con ese telón de fondo transcurrió ayer la primera reunión de gabinete sin Ibarra y al mando de Telerman. Fue extensa, porque el vicejefe a cargo del gobierno pidió a cada uno de los secretarios que expusieran su agenda y así se puso al tanto del curso de la gestión, que pidió siguiera como si nada, pero con aceleración.
Antes de escuchar a todos los funcionarios, Telerman les pidió que transmitieran al plantel completo, hasta el nivel de directores, que estaban confirmados en sus cargos. R. Fernández hizo la previa: habló de cómo marcha el operativo retorno, pero no mencionó la movilización convocada para el lunes que viene. El jefe de Gabinete porteño les dijo a los ministros que las conversaciones con legisladores giran en torno a lograr que la Sala Juzgadora -que empezará a funcionar mañana- pueda expedirse antes del 10 de diciembre o bien que quienes la integran puedan extender su mandato hasta el juzgamiento.
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