Intentarán los diputados definir esta semana un tema que se ha vuelto urticante en esa Cámara: la ratificación del tratado que pondrá en funcionamiento en diciembre el Parlamento del Mercosur. El tema podría pasar como otro intento por lograr mayor cohesión de los ahora cinco países miembro, o ser casi un divertimento diplomático.
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Pero no es así. Esta vez la definición del Parlamento tiene cuestiones prácticas que interesan a los diputados. Por ejemplo, que deben designarse 16 representantes por cada país. En esta primera ocasión serán ocho elegidos entre los senadores y ocho por Diputados. Para la próxima renovación, en cuatro años, habrá elecciones directas como los comicios para legisladores nacionales.
Conociendo la idiosincrasia del Congreso argentino, Alfredo Atanasof, que lleva adelante todas las cuestiones técnicas de la conformación del Parlamento del Mercosur, debe estar lidiando por estos días -ayer participó en Montevideo de un foro sobre el tema- con los pedidos de legisladores para ingresar a ese selecto club.
Deberán tener disponibilidad para viajar a Montevideo desde diciembre, el Congreso del Mercosur sesionará allí, y recibir un plus salarial por gastos y viáticos en Uruguay que muchos se ilusionan será de u$s 6.000. Con semejante incentivo la idea inicial de que los representantes sean los actuales integrantes de la actual Comisión del Mercosur parece complicarse.
Además, junto a esa iniciativa se sancionará un conjunto de otras leyes para poner en funcionamiento el Parlamento del Mercosur y la creación del Fondo de Convergencia Estructural, con aportes de los países que reunirá hasta u$s 100 millones por año para coordinar políticas y sobre el que tendrá influencia el nuevo Congreso.
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