10 de marzo 2006 - 00:00

Puja kirchnerista por el reparto de cargos

Agustín Rossi
Agustín Rossi
El operativo de Néstor Kirchner para convertir al Congreso en un dócil instrumento de gobierno carente de oposición será reforzado a través de las comisiones legislativas. El santacruceño modificó personalmente en la Casa Rosada las propuestas que Agustín Rossi y Patricia Vaca Narvaja le acercaron para definir las presidencias de las comisiones y designó en esos puestos a sus comisarios políticos. Privilegió así a los diputados adictos a su poder antes que a aquellos legisladores que alardean de tener aptitudes técnicas para desempeñarse en puestos de ingeniería legislativa determinantes para el país.

Esta decisión del patagónico generó recelos y fuerte malestar incluso dentro de las filas del kirchnerismo. Como el del «pingüino» mendocino Alfredo Fernández quien se presentaba como número puesto para presidir la Comisión de Energía, que finalmente fue a parar a Rosana Bertone. Este es un caso revelador del cambio de humor presidencial: Bertone había sido anunciada como presidenta de la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos que analiza el diploma de diputado de Luis Patti, pero el enroque kirchnerista la ubicó finalmente en Energía, donde este año de definirán temas clave como la creación de «cargos fijos» -un nuevo impuesto encubierto que deberán soportar los consumidores, según la oposición- para financiar obras de infraestructura energética. Fernández, quien ya se desempeñó como vice presidente segundo, parecía el diputado más apto para presidir esa comisión, en lugar de Bertone quien carece de experiencia en el tema debido a su perfil de neta formación jurídica.

• Otro ejemplo

Otro caso ejemplificador es el del hiperkirchnerista Dante Dovena, a quien el Presidente designó para presidir la Comisión de Industria, desplazando de ese puesto a un experto en el tema como el santafesino del Frente para la Victoria, Jorge Giorgetti. Con una maestría en Derecho de la Integración Económica, dictado por la Escuela de Posgrado Ciudad Argentina, reconocido por la Universidad del Salvador y la Universidad París I Panteón Sorbonne, parecía el diputado más apto para presidir esa comisión, en lugar de Dovena. Su experiencia industrial es haber sido delegado del Poder Ejecutivo de la empresa Papel Prensa, nexo con la prensa amiga. El santafesino deberá conformarse con la vicepresidencia primera, tal vez como castigo por haber desoídoel mandato del bloque kirchnerista al votar en contra de sus colegas de bancada en la prórroga del impuesto a las ganancias. Este es otro caso en el cual el kirchnerismo quiebra una ley no escrita del Congreso argentino: que nunca un legislador que ingresa a la Cámara es presidente de comisión. El único antecedente fue en 1997 cuando el debutante Daniel Scioli le arrebató la Comisión de Deportes a Fernando Galmarini.

El argumento oficialista que comentan por lo bajo los estrategas «K» en el Parlamento es que de tanto prometer puestos durante las elecciones a la hora de repartir los premios se quedaron sin vacantes. En definitiva, un típico vicio de la política clientelística que no sólo afecta a los votantes, más promesas que hechos para los diputados oficialistas.

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