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12 de mayo 2006 - 00:00

Pulseada de Nielsen por cargos porteños

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Jorge Telerman
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, arbitra por estas horas una dura puja dentro de su equipo. A las versiones que lo acechan desde hace días sobre un eventual alejamiento del ministro de Hacienda, Guillermo Nielsen, se agregaron ayer duras declaraciones del presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires, Eduardo Hecker. Al funcionario le habría otorgado el propio Telerman el respaldo para continuar en el cargo, en una postura que difiere de la idea del economista, quien aspira a contar en la institución con mayoría en el directorio para impulsar cambios en la política financiera.

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Según Hecker, quien ayer dio cuenta de la situación del Banco, cuenta con el respaldo de Telerman, pero además lanzó que el Ciudad «no debe ser una mesa de dinero que apueste a ganar con productos financieros».

Hecker salió así al cruce del posible cambio de directorio y a las críticas que a su administración le estarían llegando. Dijo que la política de la entidad «es dar crédito cuando los demás salen, atender las necesidades que otros no atienden, y ser el banco de la tasa testigo que es otro de los grandes éxitos que hemos tenido», agregó.

«Este banco está lleno de créditos impagos a contratistas y proveedores de la Ciudad, a los amigos del poder que no tendrían que haber tenido crédito», aclaró Hecker.

Más duro, dijo que los comentarios acerca de que los resultados del banco no serían los óptimos, «deben venir de alguien que tiene una intención política o comercial».

Nadie puede pensar que las frases no hayan sido dirigidas al titular de Hacienda, quien promociona para la integración del directorio a Leonardo Madcur, inclusive con posibilidades de que fuera el próximo titular del Banco.

En Hacienda vienen poniéndose a tono con algunos mecanismos y costumbres porteñas. Es el caso de la mecánica para la designación de los ejecutivos bancarios, cuyo trámite puede demorar unos dos meses y se sustenta en el acuerdo político al que arriben los bloques legislativos que son los que aprueban con el voto los nombramientos.

  • Pelea abierta

    Hasta ahora no han ingresado los pliegos de ningún candidato, por lo cual la pelea está abierta. En esa contienda interviene el macrismo, que aspira a contar con un lugar más en el directorio del que ya tiene (Grindetti, sumando a Juan Carlos Lynch), el kirchnerismo tendría uno y el ARI por primera vez un representante (es el único partido que envió los pliegos al gobierno con la propuesta de Rubén Lo Vuolo).

    De ese modo difícilmente los cambios sucedan antes de junio, quizá sí antes de julio, si Telerman decide acelerar la movida.

    Además, el jefe de Gobierno estaría dispuesto a promover a la ex secretaria de Hacienda de la Ciudad Marta Albamonte como le había prometido cuando dejó la cartera para dar paso a la gestión de Nielsen.

    Telerman, hasta ahora, viene sumándole poder al área de Hacienda, clave en la gestión con la cual piensa mostrar sus logros en campaña por la renovación de la jefatura porteña. Apenas le ha negado un nombramiento en un cargo de menor jerarquía como es una dirección, pero el ministro ya ha podido prácticamente completar todo su plantel sin tener que ceder el corrimiento de una silla a los trabajosos acuerdos políticos que llevó adelante Telerman.

    El ministro sigue encontrando resistencia entre algunos de sus pares por su cautela en el manejo de los fondos. Una consigna que es algo así como «dentro del presupuesto todo, fuera, nada». Sin embargo, los funcionarios tienen obras en curso que arrancaron durante la gestión del destituido Aníbal Ibarra y quieren continuarlas. Es cierto que no sólo Nielsen es cuidadoso en ese sentido, sino también Telerman, quien ha dado de baja ya varias licitaciones con objeto de hacerlas revisar por sus funcionarios.

    Ayer, la reunión semanal del gabinete fue al menos tensa y no hubo, aseguran, mayores conflictos porque uno de los más demandantes de partidas presupuestarias optó por el silencio. Se trata del ministro de Salud, Donato Spaccavento, quien viene reclamando que se concrete el nombramiento de cerca de 2.700 personas destinadas a los hospitales, entre administrativos, enfermeras, camilleros y médicos. Las designaciones ya fueron concursadas, y estarían los primeros decretos listos desde hace casi un mes. El área de salud es sensible para cualquier jefe de Gobierno. Se sabe que una demanda en ese sector por eventual falta de atención puede complicar la gestión.

    También en Hacienda vienen poniendo la mirada en el presupuesto porteño, que en el primer cuatrimestre del año ha recaudado alrededor de $ 2.000 millones, superando los $ 1.800 millones previstos, pero según unos primeros cálculos de los técnicos en la materia, no se alcanzarían los $ 7.000 millones previstos para el ejercicio. Sin embargo, otras cuentas refutan esos números, como son las del Instituto de Políticas Públicas que pilotea el sindicalista Alejandro Amor y hablan de la posibilidad de alcanzar los $ 8.000 millones. Sobre esa base, los gremialistas municipales reclaman cerca de $ 12 millones mensuales para una recomposición salarial de cerca de 40 mil personas del área administrativa.

    Por otra parte, las designaciones en los hospitales también integran la lista de peticiones del poderoso sindicato de municipales, con el cual, sin embargo, Nielsen viene arribando a un buen entendimiento, que se sellará el miércoles que viene en un acta para el estudio de aumentos salariales acotados a la antigüedad y al estatus de la carrera administrativa, como a la situación de los contratados, entre otros puntos. Todo un logro en ese sentido, de Nielsen para Telerman. Sin embargo, aunque minoritario, el otro gremio, ATE, hará hoy un paro en hospitales.
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