El ministro participó de un encuentro en Cancillería.
La fuga de capitales, según algunos analistas la explican, entre otras causas, porque supuestamente el Gobierno no precisa el rumbo económico. Sin embargo, ya en dos oportunidades en esta semana la presidente Cristina de Kirchner ratificó la continuidad del "modelo" y apeló a que no "sea boicoteado".
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En sintonía con este pensamiento, el ministro de Economía y vicepresidente electo, Amado Boudou, aseguró que el Gobierno no va a "claudicar en este programa" en relación a las políticas económicas que está implementado la administración general. Hoy, desde Santa Fe, la jefa de Estado volvió a pedir "no boicotear" el proyecto hablándoles a los empresarios. En tanto, ayer desde Ushuaia, el reclamo fue para los sindicalistas.
Boudou, por su parte, afirmó que "el Gobierno tiene un proyecto que lo llevará adelante con todos los instrumentos que tenga a su alcance". Estos conceptos los dijo en una conferencia en el marco del "Espacio de encuentro y formación de Cuadros Juveniles de la Patria Grande", que se llevó a cabo en el anexo de la Cancilleria y que contó con la presencia, entre otros de Pascual Gerspenfeld, director de la CEPAL.
"No vamos a claudicar en este proyecto", aseveró Boudou ante un auditorio cuyo promedio de edad no superaba los 30 años para luego amenazar "que nadie intente boicotear lo que ha sido el mandato del pueblo". A continuación, suavizó este concepto al señalar que lo importante es que "construyamos un país para los 40 millones para los que piensa igual y los que no piensan igual", afirmó el ministro de Economía.
Previamente se refirió a la crisis que enfrentan diversos países de la zona del euro y recordó que a su juicio, existe un error de diagnóstico. "Al principio, la crisis internacional, parecía una crisis financiera, que repercutía en la economía, cuando en realidad era al revés", dijo. Explicó que "es una crisis económica que repercutía en lo financiero, y aún más, era una crisis política que a su vez repercutía en lo económico". Y puso como ejemplo, que "los gobiernos (europeos) van cayendo uno tras el otro al aplicar políticas ortodoxas". A juicio del funcionario las políticas "terminaron siendo insustentables".
Este análisis le dio pie para defender el rol de la Unasur y valorizar la integración con la región. Insistió en la necesidad de avanzar "en el comercio con monedas locales, que nos den mayor autonomía". Para el titular de la cartera económica, la utilización de las monedas locales "será un cambio cultural", sin depender de terceras monedas, "que son consideradas como 'reserva de valor' y ahora vemos que si sus países, necesitan hacer modificaciones, las hacen".
En otro parte de su alocución destacó la fortaleza de América Latina y enfatizó que "todos los países de América Latina hemos tomado conciencia de la necesidad de configurar una Patria Grande, removiendo los condicionamientos que la hicieron fracasar anteriormente".
En este marco fue que mencionó el rechazo a integrar el ALCA y celebró la decisión al preguntarse irónicamente "cómo estarían hoy nuestros países si presidentes como (Néstor) Kirchner o (Luis Inacio) Lula da Silva, no se hubieran opuesta a la conformación del ALCA" en el 2005. Para el funcionario esa decisión fue "histórico" y aseguró que su trascendencia "se verá con el correr de los años o las décadas".
Más en su papel de político que de economista Boduou hizo referencia a que en la región "en los últimos nueve o 10 años, se ha fortalecido la política, lo cual permitió mejorar la economía, y así el aspecto financiero". Y denostó a la década del 90' al recordar que dominaba el pensamiento económico por sobre el político. En esos años "se hablaba de gerenciar, en lugar de hacer política, cuando son términos contrapuestos", dijo Boudou y explicó que gerenciar "es mantener el status quo, mientras que hacer política, es cambiar el estado de las cosas para mejorar la situación".
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