Quebracho provocó, sin incidentes, en la Plaza

Política

Activistas de izquierda volvieron ayer a las calles porteñas. Luego de la represión policial del lunes pasado en Plaza de Mayo, llegaron a la Casa Rosada para manifestarse por los miembros de sus organizaciones que habían sido capturados por la Policía.

A pesar de que no se registraron incidentes de gravedad, hubo momentos de tensión en la ida al Congreso para concentrarse, como también durante la marcha hasta la Pirámide de Mayo.

Tanto en las intersecciones de Avenida de Mayo y Salta como en la 9 de Julio hubo algunos activistas con palos y capuchas que amenazaron a automovilistas y motociclistas que querían avanzar en las esquinas.

Incluso en la ida a la Plaza de Mayo, piqueteros de Quebracho se encargaron de frenar el tránsito, parándose frente a los que salían del trabajo con sus autos.

El lunes pasado, los manifestantes habían ido a la Plaza a instalar una carpa por 24 horas, cuando la Policía lo impidió. Allí comenzó una gresca que terminó con ocho heridos y cerca de diez detenidos, además de un patrullero y un auto del Gobierno de la Ciudad completamente destruidos por los manifestantes. El Polo Obrero, el Frente 26 de Julio, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el Movimiento al Socialismo (MAS) y hasta el Movimiento Socialista de los Trabajadores de Vilma Ripoll fueron algunas de las agrupaciones que marcharon ayer desafiantemente a la Pirámide de Mayo.

Durante la concentración en el Congreso, antes de partir a la Plaza, pudieron verse escenas tan insólitas como heterogéneas. Parte de los activistas de izquierda, quienes antes de partir realizaron un festival de bandas de música al lado de la carpa de Compromiso K, compartían la pista con los kirchneristas Barrios de Pie y con las filas del MST, alineado en el conflicto campo vs. gobierno con los pequeños y medianos productores, a los que la izquierda como Quebracho, PTS o PO tilda «de haber sido funcionales a la Sociedad Rural».

Una vez comenzada la caminata hacia la Plaza de Mayo pudieron escucharse cánticos contra el gobierno de Cristina de Kirchner, tales como «Mirá Cristina qué popular, es el gobierno con más presos por luchar» o «Que se vayan todos, que no quede ni uno solo».

«Los desaparecidos no tolerarían las violaciones a los derechos humanos que hoy comete el Estado», rezaba una pancarta sostenida por señoras que pertenecían al MAS, quienes miraban durante la recorrida cómo la mayoría de los negocios bajaba sus persianas por temor a posibles ataques.

Entre roscas, snacks de todo tipo, pebetes de jamón y queso y chipás, los militantes aprovecharon también para tirar los ya clásicos tres tiros.

La manifestación de 2.000 personas fue custodiada de cerca por 200 policías, según los comisarios Mario Morales y Oscar Bierguer, quienes tienen a su cargo las comisarías 2ª y 6ª.

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