6 de junio 2006 - 00:00

Quiere la Iglesia subir a Moyano al pacto

Hugo Moyanoencabezó ayer lamesa de la CGTque recibió amonseñor JorgeCasaretto -a laizquierda delsindicalista-, alvocero del Episcopado,padre JorgeOesterheld, y aintegrantes de laComisión dePastoral Social y deJusticia y Paz. Lainequidad social yel empleo en negrofueron los temasmás preocupantes.
Hugo Moyano encabezó ayer la mesa de la CGT que recibió a monseñor Jorge Casaretto -a la izquierda del sindicalista-, al vocero del Episcopado, padre Jorge Oesterheld, y a integrantes de la Comisión de Pastoral Social y de Justicia y Paz. La inequidad social y el empleo en negro fueron los temas más preocupantes.
El cardenal Jorge Bergoglio invitó ayer a Hugo Moyanoa la sede de la Conferencia Episcopal Argentina para analizar la problemática de la exclusión social en el país, el tema que más preocupa a la Iglesia. La propuesta fue acercada por monseñor Jorge Casaretto al cacique sindical en la primera visita institucional de la CEA a la sede de la CGT de la porteña calle Azopardo.

Durante el encuentro, de una hora y media, hubo coincidencias en la necesidad de luchar contra la pobreza y la exclusión social, favorecer la educación en general y la capacitación laboral, y promover el empleo genuino mediante la eliminación del trabajo en negro. Uno de los participantes de este encuentro, el titular de la Comisión de Justicia y Paz -organismo laico-, Eduardo Serantes, explicó a este diario que lo que se intenta con el sindicalismo es avanzar en la construcción de consensos sobre la educación, el empleo en negro y la marginación social, que es la principal preocupación de la Iglesia.

Ahora, Casaretto, titular de la Pastoral Social, buscará reunirse con el director de la UIA, Héctor Méndez; con el de la AEA, Luis Pagani, y también con la dirigencia política nacional.

Más allá del espíritu ecuménico que los eclesiásticos buscan imprimirles a estos encuentros, Moyano -revelaron fuentes gremiales- quiere utilizar su acercamiento con la Iglesia para reafirmar su liderazgo dentro de la CGT ante la sombra amenazante de los gastronómicos Luis Barrionuevo, recientemente reconciliado con Néstor Kirchner, y Dante Camaño. Este último es uno de los más religiosos de los gremialistas y el que más asiste a misa en la iglesia de San Ignacio de la calle Bolívar, búnker católico de los sindicalistas gastronómicos.

  • Interlocutor

  • Tras la reunión de la semana pasada de Casaretto con los «gordos» y con el gastronómico, el dirigente camionero quiere posicionarse como el único interlocutor válido entre el Episcopado y el sindicalismo. Además, Moyano buscará calmar el clima de inquietud que se vive en las filas eclesiásticas por la inequidad social, pero a la vez enviará un mensaje cifrado a la Casa Rosada, que no atraviesa su mejor momento en su relación con la Iglesia. Quiere el líder de la CGT mostrarse ante Kirchner -como un negociador válido- con la CEA en temas sociales, pero a la vez -mostrándose junto a Bergoglio- presionar al Ejecutivo en relación con los reclamos todavía insatisfechos, como la convocatoria al Consejo del Salario.

    Tras la visita del canciller Jorge Taiana al Episcopado, y el encuentro entre Kirchner y Bergoglio en una misa en memoria de los monjes palotinos asesinados en la última dictadura, parecía que las relaciones entre el Estado y la Iglesia se habían distendido. Sin embargo, el titular de la CEA expresó un crítico discurso contra los que «gobiernan según las encuestas» durante el último tedeum del 25 de mayo en la Catedral Metropolitana.

  • Inquietudes

    Los prelados también reiteraron la convocatoria a la Semana Social, a realizarse del 9 al 11 de junio en Mar del Plata, con el lema «Herramienta para el futuro, la capacitación para el trabajo». Casaretto estuvo acompañado por los obispos Carmelo Giaquinta, emérito de Resistencia; Oscar Sarlinga, de Zárate-Campana; Joaquín Sucunza, auxiliar de Buenos Aires; Juan Horacio Suárez, de Gregorio de Laferrere; y Joaquín Sucunza, obispo auxiliar de Buenos Aires; y el secretario ejecutivo, monseñor Jorge Lagazio. También asistieron el presidente de la Comisión Nacional Justicia y Paz, Eduardo Serantes, y los miembros Félix Testone, Lía Servino y Marina de Estrada.

    La CGT focalizó sus inquietudes en la necesidad de superar el empleo «en negro», en que los trabajadores puedan acceder al trabajo «genuino» y en reinstalar definitivamente en la Argentina la «cultura del trabajo». La reunión se desarrolló durante una hora y media en la sede de la CGT, en el marco de una serie de encuentros que la Iglesia viene manteniendo para reflotar el diálogo entre todos los sectores de la sociedad.

    «Fue una reunión muy distendida, en la que planteamos que nuestra preocupación sigue siendo la exclusión social y el gran porcentaje de pobreza. En concreto, hablamos de cómo volver al empleo más genuino tratando de superar la situación del trabajo en negro y la capacitación para el trabajo», explicó Casaretto. El obispo de San Isidro reiteró que el objetivo de la Pastoral Social es «instaurar el diálogo como instrumento de trabajo en la sociedad civil para colaborar en el fortalecimiento de las instituciones y de la misma sociedad», para lo cual ya comenzaron con una serie de reuniones con sindicalistas, que continuarán con empresarios y otros sectores.

    De la CGT, participaron unos doce integrantes del consejo directivo de la central obrera. Además de Moyano, estuvieron Juan Manuel Palacios, Saúl Ubaldini, Omar Viviani y Julio Piumato, entre otros.
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