13 de marzo 2006 - 00:00

Radicales buscan la revancha en las peñas

Que los radicales confían en la gastronomía más que en otras estrategias es una verdad de Perogrullo. Pero llegar a que en un mismo día de cada semana funcionen dos peñas de un partido amenazado de extinción es, más que un extremo, casi una indigestión para las agendas.

El jueves pasado por la noche, Raúl Alfonsín, con el llamador de adelantar el festejo de su 79° cumpleaños -en rigor, los cumplió ayer- inauguró una nueva peña radical. Va a funcionar todos los jueves a la noche en el Club del Progreso y la justifica: 1) en la necesidad de que hay que tener un lugar «adonde vengan los dirigentes del interior a hablar con nosotros», y 2) en la nostalgia. «Quiero revivir la peña que tenía Balbín los lunes en el Centro Lucense y que fue una verdadera universidad de política», dice sin memoria porque si Balbín tuvo un enemigo, más que un adversario, fue él.

Hubo más de 150 personas esa noche, llevados por el gerente del encuentro, el abogado Carlos Ulrich. No hubo autoridades partidarias porque éstas van a otra peña, también los jueves pero a mediodía y que se autotitula Grupo Progreso (porque nació en ese club, del cual se fueron porque les cobraban muy cara la consumición) y lo organiza el ex diputado José Bielicki en el restorán Lalín, otro santuario alfonsinista.

Este Progreso Bis lo mandó organizar Alfonsín porque quiere de nuevo besamanos, algo que necesita cada tres o cuatro años, cuando se cansa de repetir que se retira.

Estaban, además de Bartolomé Tiscornia -presidente del club adonde se venera la mesa en la cual atendieron a Leandro Alem cuando lo trajeron después de pegarse un tiro-, en la cabecera Mario Losada, los legisladores Osvaldo Salum, Amanda Isidori y Norberto Mazzoni (hoy representa al partido en el Consejo de la Magistratura), Mabel Bianco, su esposo Aldo Neri, Federico Polak, Mario Brodersohn, el ex senador Carlos Agúndez, el embajador Oscar «Buda» Torres Avalos, los ex diputados José «Chiche» Canata, Marcelo Stubrin, Marcelo Bassani.

• Paso fugaz

¿Nosiglia? La prueba de que es más importante de lo que parece en esta nueva peña alfonsinista es que estuvo fugazmente. «Coti pasó», repetían orgullosos los comensales. «Coti pasó» es otra de las frases emblemáticas del alfonsinismo del nivel de «Raúl está preocupado».

La peña se hace bajo el paraguas de la FUALI ( fundación que preside Alfonsín) y va a tener un orador todos los jueves. Esta vez fue Jorge Lapeña, que explicó la futura crisis energética en los términos que ya se le conocen. En cuanto a la interna del partido, Alfonsín mandó decir que no hay que permitir drenajes en el partido con expulsiones de dirigentes, que hay que conversar con los que apoyaron al gobierno en la votación del Consejo. Que hay que hacer oposición pero no quedar detrás de Ricardo López Murphy o Elisa Carrió porque la oposición debe ser constructiva.

Los comensales se quedaron hasta la madrugada tratando de adivinar cómo traducir eso en proyectos políticos concretos y realizables. A los postres hubo brindis adelantados por el cumpleaños de Alfonsín.

El mismo jueves, a mediodía, el Grupo Progreso Uno lo había llevado a Lalín a
Fernando Chironi, jefe del bloque de diputados, que dijo que había que acompañarlo a Roberto Iglesias -presidente del comité Nacional partidario- en la sanción de los diputados díscolos, un cambio frente a posiciones anteriores. «Soy opositor a Kirchner», dijo para cerrar filas con el jefe del partido, quizás porque ya ve el avance del alfonsinismo sobre este radicalismo manejado desde el interior. Criticó la captura de dirigentes por el gobierno y elogió la incorporación al bloque UCR de la porteña Silvana Giudice, una radical ibarrista. «A diferencia de Borocotó, que se fue al oficialismo, Giudice viene cuando tenemos dificultades». No dice que a Giudice, ex responsable de habilitaciones, se le evaporó Ibarra, el gobierno Kirchner no quiere saber nada con proteger a ex funcionarios de esa gestión que fracasó en Cromañón, y hasta puede haber una revisión de conductas de cuando era funcionaria.

• «Traición»

Chironi dijo que la presión del gobierno sobre los legisladores de la oposición se prueba por el hecho de que les ordenasen a los díscolos no decir que votarían la reforma judicial en el bloque. «Fue además una traición», dijo enojado. Adelantó que la bandera de pelea debe ser reclamar que se discuta una ley de coparticipación. Nadie se animó a decir que por no discutirla Kirchner rompió los acuerdos con el FMI.

Esta peña tomó esa bandera y la hará tema de nuevos almuerzos. Este grupo no se limita a recoger alfonsinistas. Junta de todos los palos, en especial veteranos, un segmento que en la UCR pesa como los retirados entre los militares; son un foro de opinión que influye mucho en lo que el partido hace. Por eso los dirigentes en funciones quieren hablar en estas peñas (ya tienen turno Margarita Stolbizer, Ernesto Sanz, etc.). Estaban, entre otros,
Guillermo Moreno Hueyo, Guillermo Tello Rosas, Gustavo Vivo, Alfredo Concepción, Emilio Perrot.

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