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11 de febrero 2008 - 00:00

Radicales patagónicos también divididos

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Pablo Verani
Neuquén y Río Negro - Los dirigentes radicales neuquinos y rionegrinos se sumaron aquí a quienes exigen que, tras el acuerdo entre Roberto Lavagna y Néstor Kirchner, el tradicional partido debe replantearse urgentemente sus posiciones en relación con los radicales que fueron sancionados por adherir a la Concertación. Desde el neuquino Horacio Quiroga, actual subsecretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería, hasta el rionegrino Pablo Verani, jefe del bloque de senadores de los radicales K, pidieron que se abran nuevas reglas de juego para normalizar a la UCR y reinsertarla en el juego de los partidos políticos. Desde posiciones más extremas se ubicaron el gobernador K de Río Negro Miguel Saiz y el ex diputado nacional por esa provincia, Fernando Chironi.

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Quiroga, quien juega de aliado de Julio Cobos dentro del gobierno e impulsor de organizar una línea interna del radicalismo que contenga a todos que forman parte de la Concertación, pidió elecciones internas a más tardar antes de fin de año y criticó a Gerardo Morales, a quien reprochó la orfandad política que soporta la UCR. «Rompió las leyes de la física de reducir la UCR a una unidad menor que el átomo», ironizó el ex intendente de

Neuquén que llegó al gobierno nacional de la mano de Cobos y por haber sido un fuerte impulsor de la alianza con el PJ kirchnerista.

Sin embargo, tendió un puente hacia los otros radicales al elevar a Raúl Alfonsín a la estatura de «prócer radical» y ponerlo por encima de los sectores en pugna.

«Nos unimos o somos parias provinciales», dramatizó Verani, uno de los radicales del interior de mayor prestigio a nivel nacional y hombre que mantiene -aún hoy- canales de diálogo con Alfonsín. Verani apoyó a regañadientes la estrategia de su correligionario Saiz de adherir sin miramientosa la alianza con Néstor Kirchner.

El apoyo de Verani a Saiz evitó que la UCR rionegrina se partiera en las últimas elecciones y devaluó a la intervención ordenada por Morales a la más simple expresión política sin riesgo para el control político de la provincia.

Verani marcó distancias con la dura posición de Saiz que apenas enterado de la deserciónde Lavagna, salió a pedirle la renuncia a Morales. En ese punto, Quiroga fue más benévolo que su par rionegrino: «Morales se tendría que haber ido solo», volvió a castigar el neuquino que ya trabaja para la realización del congreso de los radicales K a mediados de marzo en Junín, provincia de Buenos Aires, donde se le dará organicidad al sector.

Tanto Verani, que algunos radicales lo postulan e incluso ya estuvo en esa posición como presidente de una UCR reunificada, como Quiroga pidieron el fin de las sanciones. Verani y Saiz les quitaron las afiliaciones partidarias y Quiroga fue suspendido aunque de los tres es Saiz quien se muestra con mayor dureza. «Tienen que levantar las intervenciones, las sanciones y a partir de ahí ver de qué manera seguimos», suavizó Verani, quien -incluso se mostró partidario de convocar a radicales que apoyaron la intervención provincial como Chironi. El ex legislador que se presentó por la UCR oficial en Río Negro y salió tercero en las elecciones para diputados nacionales detrás de los candidatos del PJ y del radicalismo K, también abogó por la normalización partidaria «sin exclusiones».

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