Radicales porteños, al borde de la purga
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Rafael Pascual, Enrique Nosiglia, Jesús Rodríguez, Marcelo Stubrin, Pedro Calvo, Cristian Caram y Cecilia Felgueras, entre otros departieron sobre la posición de la UCR Capital con el gobierno nacional, con el gobierno porteño de Aníbal Ibarra y una renovación partidaria.
«El nuestro es un partido de mucha organicidad», respondió J. Rodríguez.
Pascual, en un gesto, dijo estar «dispuesto a todo renunciamiento», pero resultó poco, ya que el ex titular de la Cámara de Diputados no conserva cargo alguno. Dijo, de todos modos, lo que parte de la mesa esperaba: «Yo me siento responsable como todos los que acompañamos a De la Rúa».
Nosiglia, mudo, escuchaba, pero halagó la postura de los diputados en la sesión sobre «subversión económica». Para el grupo la posición que debe adoptar la UCR con Eduardo Duhalde es la de los Diputados de la Capital en el Congreso. Es decir, los porteños, no los bonaerenses, aclararon.
Ante la puja, el titular del Comité Capital, Silverio Fernández Gaido, puso la renuncia a disposición de los presentes. La tropa rebelde le cuestiona que, sobre la caída del gobierno de De la Rúa, las autoridades porteñas de la UCR se hayan prolongado los mandatos. Piden ahora internas abiertas, modalidad que nunca practicó la UCR para consagrar candidatos.
A lo que la mayoría se opuso allí es a consentir una destrucción de los padrones para una reafiliación. «Eso solamente beneficia a los punteros», opinaron con filosofía barrial.
«Con o sin Jesús la asamblea se hace», insistió Caram, uno de los mentores de la informal reunión en la sede partidaria de Tucumán 1660.




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