30 de mayo 2002 - 00:00

Radicales porteños, al borde de la purga

El presidente de la UCR de la Capital renunció ayer en el primer encuentro de dirigentes partidarios desde que se fue Fernando de la Rúa del gobierno nacional. Fue un gesto, claro, simbólico. La tertulia intentó frenar una asamblea de rebeldes convocada para hoy en la sede de la UCR porteña.

No se reunían desde antes del 20 de diciembre, pero ayer, ante la posibilidad de que una asamblea de afiliados cope el Comité Capital, los caciques del radicalismo se dieron cita al mediodía.

Rafael Pascual, Enrique Nosiglia, Jesús Rodríguez, Marcelo Stubrin, Pedro Calvo
, Cristian Caram y Cecilia Felgueras, entre otros departieron sobre la posición de la UCR Capital con el gobierno nacional, con el gobierno porteño de Aníbal Ibarra y una renovación partidaria.

La primera diferencia de la ronda, que versó también sobre la última sesión que en Diputados trató la ley de «subversión económica», la tuvieron el terragnista Caram y el socio político de Rodolfo Terragno (ausente), J. Rodríguez.

Para el diputado nacional «hay que terminar con el asambleísmo», enfrentó al vicepresidente de la Legislatura que insiste en organizar una sesión de purga partidaria.

«El nuestro es un partido de mucha organicidad»
, respondió J. Rodríguez.

Pascual
, en un gesto, dijo estar «dispuesto a todo renunciamiento», pero resultó poco, ya que el ex titular de la Cámara de Diputados no conserva cargo alguno. Dijo, de todos modos, lo que parte de la mesa esperaba: «Yo me siento responsable como todos los que acompañamos a De la Rúa».

Nosiglia
, mudo, escuchaba, pero halagó la postura de los diputados en la sesión sobre «subversión económica». Para el grupo la posición que debe adoptar la UCR con Eduardo Duhalde es la de los Diputados de la Capital en el Congreso. Es decir, los porteños, no los bonaerenses, aclararon.

•uptura

Cuando llegó el turno de colocar a Ibarra en el centro del debate, Stubrin deslizó la idea que propaga en privado sobre romper esa alianza que aún tienen radicales en la Ciudad. Los seguidores de esa jugada creen que la gestión del jefe de Gobierno «es mediocre» y que «si no participamos para cambiar esto, no tiene sentido acompañar». Es más, algún audaz lo comparó con Fernando de la Rúa. «Lo imita, pero no se da cuenta de que de la Capital, Fernando supo saltar a la Nación», dijo el radical, nostálgico.

Ante la puja, el titular del Comité Capital,
Silverio Fernández Gaido, puso la renuncia a disposición de los presentes. La tropa rebelde le cuestiona que, sobre la caída del gobierno de De la Rúa, las autoridades porteñas de la UCR se hayan prolongado los mandatos. Piden ahora internas abiertas, modalidad que nunca practicó la UCR para consagrar candidatos.

A lo que la mayoría se opuso allí es a consentir una destrucción de los padrones para una reafiliación.
«Eso solamente beneficia a los punteros», opinaron con filosofía barrial.

«Con o sin Jesús la asamblea se hace»
, insistió Caram, uno de los mentores de la informal reunión en la sede partidaria de Tucumán 1660.

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