ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

18 de noviembre 2004 - 00:00

Razonable diálogo gobierno-menemistas

ver más
Carlos Menem

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Casi con alegría de reconciliación, ayer se conocieron dos declaraciones amistosas: por un lado, el senador Eduardo Menem prometía acompañar a Néstor Kirchner en su política de gobierno y, al mismo tiempo, el ministro Aníbal Fernández aseguraba -lo que en rigor es un rescate de lo que pensaba hasta hace un año y medio- que le tenía mucho respeto político a Carlos Menem. La familia riojana agradecida, también la sureña, ya que el voto y la voz de Menem colaboran para la aprobación de leyes en el Senado. Todos felices, repentinamente, quizá porque en poco tiempo algunos índices de crecimiento económico van a alcanzar los récords de los '90, tiempos en que tanto los Kirchner como los Menem disfrutaban del mismo bienestar.

Si bien fueron públicas las declaraciones, nadie podía confirmar si el ministro (y algún otro Fernández) había participado de una misma reunión con el senador Menem, donde trataron temas del peronismo y del propio país.

O de cuestiones más personales como el tratamiento educado y diplomático de Kirchner hacia Menem y de éste hacia el Presidente en caso de que el ex mandatario pueda aterrizar en el país en los próximos 30 días. Se duda de que hubiera planteos de interferencias en la Justicia para impedir ese arribo pues, como se sabe, ésta ya en la Argentina no está asociada a la política.

• Interrogantes

Sólo restan algunos interrogantes para el futuro: si bien ahora parece sencillo que Menem pueda volver al país -lo que supondrá igual un paso reiterado por Comodoro Py-, nadie le garantiza que luego pueda salir de la Argentina y regresar a Santiago de Chile: esa autorización puede ser más compleja que la habilitación para el retorno. Aparte de ese detalle, hay en juego otros factores: la voluntad de Eduardo Menem por postularse otra vez como senador y, eventualmente, como gobernador en 2007, frente a su colega Jorge Yoma, un repentino seguidor de Kirchner. También la intención de la Casa Rosada por no quedar afuera de ese resultado. O sea, ganar con cualquiera de los contrincantes, propósito extendido a otras provincias, muestra de que Kirchner se convierte en tutor de todo el peronismo, jefe natural del partido.

Carlos Menem, por lo tanto, ya parece con un boleto a plazo fijo para volver e instalarse en Anillaco: su gran y más persistente deseo develado a más de un visitante (no olvidar que, por otra parte, para muchos ese lugar de La Rioja dispone de una energía poco natural, esotérica, algo así como el Uritorco cordobés). Y Kirchner, quien no ha enmendado a Fernández por su confesión, revela magnanimidad partidaria que hasta ahora parecía desconocida. A menos que ambos, ya instalados en la liza, se dispongan a cruzarse verbalmente para hacer algo divertida esta opaca, sumisa y aburrida política argentina. Que, con la Justicia, nada tiene que ver.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias