La reaparición, ayer, de Rafael Bielsa reflotando su candidatura a jefe de Gobierno porteño alimentó la pasión de la política porteña por la adivinación de cómo se urden alianzas las diversas tribus kirchneristas. Hasta en la trastienda del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires -un lugar que animan unos pocos colaboradores de Jorge Telerman- se miró el lanzamiento como un posible lugar más bajo el sol de la próxima temporada electoral. Para algunos, estarían deprimidas por el momento las expectativas de Telerman de continuar en el puesto un turno más.
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Animado por su colaborador Marcelo Von Schmelig, Bielsa se lanzó al ruedo a través de sus diarios amigos, como prueba de ensayo que sabe, trae repercusiones en la Casa de Gobierno, donde Néstor Kirchner no lo atiende desde que salió tercero en las elecciones del año pasado. Admite Bielsa esa distancia, pero desliza su resquemor hacia Alberto Fernández, el armador del distrito Capital, según designio del Presidente.
Ese es el dato, quizá, más visualizado ayer por algunos grupos del campamento del kirchnerismo en la Ciudad de Buenos Aires. Es decir, el no albertismo (confeso o silencioso), que busca confluir en un sitio electoral. En esa postura -aunque precisamente con la opción Bielsa candidato- se encuentra, por ejemplo, el legislador kirchnerista Helio Rebot, el autor del voto que terminó destituyendo a Aníbal Ibarra y alimentando el rencor de A. Fernández tanto para con éste como para con su terminal política, Jorge Argüello. Pero, no parece que Rebot, al menos que tramita una división de bienes militantes con Argüello, fuera en lo inmediato a encolumnarse en el no albertismo de manera práctica, por ahora.
Otro dato que no fue ignorado son las alabanzas de Bielsa a Roberto Lavagna, uno de los candidatos a jefe de Gobierno porteño en la lista del oficialismo, que por el momento ensaya las chances de Daniel Scioli.
Según Bielsa, si el ex ministro de Economía aceptara la disputa electoral en el distrito Capital, el diputado resignaría la suya. Esa confesión no es menor para quienes aún, dentro del kirchnerismo, tienen dudas de urnas. Lavagna, un hombre de afinidad con la Iglesia Católica, también tendría buena relación con Telerman, a propósito del nombramiento como ministro de Hacienda porteño de Guillermo Nielsen y de éste de parte del equipo que lo acompañó en Economía.
Pero Telerman también tiene buena relación con la Iglesia, algo que en estos días irritó al kirchnerismo, no por la sintonía en sí con Jorge Bergoglio, sino por una designación.
A medida que va nombrando funcionarios, los kirchneristas esperan que lo haga con los que les ha prometido de su tropa. Sin embargo, creen que está retrasado en ese aspecto y que en cambio ya tiene lista la designación del director de enseñanza privada, un puesto donde se manejan los subsidios de las escuelas no estatales, donde la Iglesia Católica presenta la mayoría, además de tener injerencia, a través de esa repartición, con los contenidos curriculares.
Telerman pondrá allí a Luis Liberman, asesor en la Comisión de Educación del legislador macrista Marcelo Godoy. Pero, esa noticia -ya conocida- el kirchnerismo la interpreta de otra forma: Godoy, como el macrista Rodrigo Herrera Bravo, y el ex macrista Rebot venían formando parte del equipo de Argüello en la Legislatura porteña. Es más, de la mano del ahora diputado nacional, ingresaron en la Legislatura por el macrismo, lo mismo que Argüello al Congreso. Por eso creen que el acuerdo del nombramiento de Liberman, de buena aceptación también de los representantes de Bergoglio, es una suerte de recompensa al macrismo y al argüellismo, aunque lo que irrita por estas horas, en realidad, es que estuviera listo el decreto de su nombramiento antes que el de la porción de kirchneristas que ocuparán una veintena de direcciones en el Gobierno porteño.
Aspiración
Así, también se hablaba ayer de que en verdad Bielsa aspira a ser segundo de Lavagna y desde allí -si ganara las elecciones- reacondicionar la imagen de la Legislatura porteña.
Lo cierto es que el gobierno aún no tiene postulante fijo para la competencia 2007 en la Capital Federal, para la cual falta más de un año y por ahora, si se respeta una ley local, debe realizarse en forma separada a los comicios nacionales.
Mientras tanto, Bielsa aspira a posicionarse en el escenario porteño, como lo estaba cuando abandonó su candidatura a jefe de Gobierno para incorporarse al staff de Kirchner. A la vez, pasará el tiempo para ver si la presencia de la esposa del canciller en la asunción de Telerman y en la de sus ministros, como en actos de padres de las víctimas de Cromañón, tienen alguna relación con otros personajes de la historia del juicio político a Aníbal Ibarra, como el ex legislador Milcíades Peña, el ex ibarrista Ariel Schifrin o el ex jefe de Gabinete Eduardo Valdez.
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