23 de julio 2002 - 00:00

Rechazó Duhalde pedido de De la Sota de unir elecciones

Eduardo Duhalde se declaró ayer en campaña permanente. Reunió al gabinete nacional, le dijo que su gobierno es prescindente en la interna por las candidaturas del PJ, dio libertad a sus funcionarios para elegir postulante en esa pelea y pronunció un augurio para entretener a los hermeneutas de la palabra presidencial: «Puede haber ballottage entre dos candidatos del peronismo».

En boca de un hombre que se dice baqueano en los trajines electorales, tiene sentido como diagnóstico. Algo así como que ninguno de los postulantes que pelea la nominación por el PJ admitiría una derrota el 24 de noviembre (internas) y alguno de los importantes se mandaría por afuera en las presidenciales del 30 de marzo.

De paso, el Presidente lanzó una orden fulminante: que los ministros elijan a quien quieran como candidato, pero que se guarden de hacer declaraciones públicas de adhesión a alguien.

Horas antes, en varias charlas con punteros de su distrito, el Presidente había hecho la afirmación más importante de cara a esas internas: la provincia de Buenos Aires no pegará las elecciones locales a las nacionales de presidente y vice, ni en las internas ni en las generales. Un no al reclamo de José Manuel de la Sota, que pidió, apenas lanzó su candidatura (y su nieto al aire en misterioso ritual étnico), una prueba de amor al único peronismo que domina Duhalde.

•Argumento

«Lo entiendo al 'Gallego', pero ¿cómo hace un intendente o el gobernador si pierde la interna el 24 de noviembre para convivir con quien se la ganó hasta el 10 de diciembre de 2003, y más si éste le gana la elección del 30 de marzo? Sería un infierno en un país donde ya es muy difícil gobernar sin esas presiones.»

Este argumento lo expuso el propio Duhalde para explicar por qué su provincia no puede darle esa mano a De la Sota. Fue en la noche del domingo, ante un pequeño grupo de amigos y funcionarios con quienes comió un asado en la casa particular del matrimonio que integran la senadora Mabel Müller y el número 2 de la SIDE, Oscar Rodríguez.

Esos interlocutores anotaron el atajo filoso de
Duhalde para evitar los reproches de De la Sota: que la Legislatura de Buenos Aires vote la ley para desenganchar la elección local de la nacional, pero que le ceda al gobernador la decisión final de poner la fecha. «Si Felipe quiere darle o no una mano a De la Sota, que lo decida él», sonrió Duhalde ante ese pequeño grupo en Guernica, donde viven y laten los Müller.

La barra sonrió ante el espectáculo de que
Solá, a quien no quieren ver lanzado de candidato, se distraiga también con una pelea derivada con De la Sota.

Ayer el delegado legislativo de
Duhalde, el marplatense Juan Garivotto (jefe del bloque PJ de la legislatura provincial), le comunicó esa voluntad presidencial al encargado de la reforma política de Solá, Florencio Randazzo. El proyecto de desenganche es fruto de un acuerdo Duhalde-Solá que requiere derogar la ley que fuerza a que las elecciones legislativas locales se hagan una semana antes o después de las nacionales. El agregado que quiere Duhalde es que la fecha sea flexible pero que la decisión quede en manos del gobernador, algo que Solá desearía quedase fijo por la nueva ley para también él eludir el costo de un desaire al cordobés.

•Otro reclamo

Menos claridad mostraron ayer Duhalde y Jorge Matzkin sobre el otro reclamo de De la Sota: que se fuerce a los partidos con lista única a acudir a la elección interna. El ministro del Interior expuso ante sus pares sobre los decretos de convocatoria y reglamentación de las elecciones que firmará Duhalde pasado mañana -antes de salir de viaje-y confirmó que las listas únicas siguen eximidas de ir a la competencia el 24 de noviembre.

No es lo que quiere
De la Sota; tampoco lo que quiere Carlos Menem; ni los demás candidatos formales del PJ, algunos de los cuales estarán hoy en la cumbre de gobernadores del Frente Federal en Formosa, entre ellos Juan Carlos Romero y Ramón Puerta. Todos ellos creen que la cesión que hizo Duhalde a Elisa Carrió, de no ir a internas los partidos con lista única, es una desventaja que los perjudica. Duhalde hasta ayer estaba dispuesto a saciar ese pedido, pero hoy espera un reclamo formal de los gobernadores del PJ desde Formosa, al que adherirán públicamente Menem y De la Sota.

Nadie sabe qué hará el precandidato con tantas negativas de
Duhalde a acercarle alguna ayuda.

El resto de la reunión fue todo alegría y buen humor en un gabinete que los presentes coinciden en caracterizar como el más alegre y optimista que se recuerde.
«Lo peor pasó», se felicitó el Presidente al darle la palabra a Roberto Lavagna, quien pronunció un largo informe sobre lo bien que van las cosas en la economía. «Este ministerio que siempre da malas noticias ahora viene con buenas noticias», arrancó el ministro y leyó la lista de empresas que reactivan su producción y los números de la caída de desempleo.

Duhalde
se confió con que esa bonanza le permite al gobierno fijar en 1,9 millón el número de planes Jefas y Jefes de Hogar, aunque habría plata para 2 millones. Daniel Scioli leyó las marcas récord del ingreso de turistas por las vacaciones de invierno y Ginés González García dijo que el país está cada día más genérico, en defensa de su proyecto de recetar medicamentos sin nombre de fantasía, o sea menos caros.

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