Para la Justicia argentina al venezolano Guido Antonini Wilson hay que investigarlo por lavado de dinero por considerar que el origen de los fondos que quiso ingresar al país es ilícito. Así quedó ayer caratulada la causa que se le sigue en Buenos Aires después que la jueza Marta Novatti ampliara la acusación y librará un nuevo exhorto para incluir ese delito en el pedido de extradición ya cursado a Estados Unidos hace dos meses y sobre el que aún no hay respuesta. Esa posición hoy se ha vuelto casi teórica: con el valijero colaborando con el FBI y sin ninguna acusación encima en ese país, será imposible que la Justicia de Florida acepte remitirlo precisamente al país al cual acusa de participar de un complot para ocultar pruebas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ayer, Novatti libró un exhorto al juez de Miami que entiende sobre su pedido original de extradición, para incluir en ese pedido el delito de lavado de dinero. Es la respuesta más fuerte que tiene hasta ahora la Argentina en el plano legal a la investigación que se lleva en Miami donde Antonini sólo actúa como testigo.
En setiembre, Novatti había solicitado a EE.UU. la detención y el traslado de Antonini Wilson por contrabando, después que la mera acusación de violar el Código Aduanero por intentar ingresar los u$s 800.000 que permitió a Antonini Wilson abandonar el país en 48 horas.
Después de un minué de evasivas queriendo desprenderse de la causa de Antonini en Buenos Aires, Novatti fue obligada por la Cámara en lo Penal Económico a continuar en la investigación. Por eso recién el 16 de agosto (12 días después de la madrugada del escándalo en Aeroparque), la jueza rechazó un pedido de exención de prisión y dispuso la captura del valijero para poder indagarlo por el delito de contrabando, en línea con el pedido de captura también planteado por la fiscal María Luz Rivas Diez, precisaron las fuentes judiciales.
La jueza había pedido excusarse de la causa ni bien la recibió por cuestiones de «decoro y delicadeza» por las críticas que había recibido del jefe de la Aduana, Ricardo Echegaray, durante las primeras horas de la investigación. Se la acusó de haber encuadrado la causa como una infracción aduanera y no intento de contrabando o lavado de dinero, lo que impidió a la Aduana detener a Antonini Wilson, quien 48 horas después abandonó el país dejando los u$s 800 mil (en realidad, después de la multa aduanera le quedan u$s 400 mil) retenidos en custodia. Pero la Cámara en lo Penal Económico consideró que sus argumentaciones no eran suficientes y decidió confirmarla al frente de la investigación.
Recién entonces, Novatti cursó el pedido a la Cancillería para que fuera girado a Interpol, aunque para ese momento ya se sabía que estaba en Miami, previa escala en Montevideo, más precisamente en un departamento de Fort Lauderdale. Lo que no se conocía por entonces, aunque algunos lo intuían, es que mientras la Justicia argentina seguía en sus divagues sobre la oportunidad de pedir la extradición, Antonini Wilson ya estaba actuando como colaborador y testigo protegido del FBI.
Dejá tu comentario