Néstor Kirchner y Rafael Bielsa, anoche, en un acto que descubrió una nueva cara del Presidente:
elogió esta vez a los candidatos del oficialismo, a quienes les atribuyó los logros
que ve en su gobierno. Los llamó «compañeros ejemplares».
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Escucharlo a «Látigo» Kirchner bautizar a los candidatos del oficialismo como « compañeros ejemplares» remató el rap de los elogios, que sólo se entienden o por una súbita conversión o por la angustia de un oficialismo que ha inventado un discurso de gobierno para el área metropolitana y ve que los votos se le escurren entre los dedos.
Un segundo eje de la pieza del Presidente buscó el lugar común de castigar a los '90 de las «relaciones carnales» y a los economistas o grupos económicos que criticaron la renegociaciónde la deuda privada. En la platea, camisas viejas que lo fueron del menemismo (entre ellos «Keli» Olmos, hoy gerente de la campaña porteña) o que acompañaron al cavallismo (como Alberto Fernández) agradecían que ese espectáculo se hiciera casi con sordina.
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