9 de octubre 2001 - 00:00

Reforzaron el alerta en ciudades europeas

París - En simultáneo con el comienzo de los bombardeos contra Afganistán, las autoridades europeas decidieron intensificar unas ya fuertes medidas de seguridad por temor a represalias terroristas. Los nuevos dispositivos buscan aplacar los temores de una población cada vez más inquieta ante la posibilidad de eventuales ataques.

Debido a su participación directa en las acciones de represalia por los atentados contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono de Washington, las autoridades británicas activaron medidas de seguridad extraordinarias y diversos planes de contingencia ante posibles ataques terroristas. Como parte de esta Operación Calma, como ha sido llamada, docenas de agentes de la policía armados -algo inusual en el Reino Unido, excepto en Irlanda del Norte- y equipos con cámaras escondidas cuidan los potenciales blancos terroristas. Entre ellos han sido incluidos el aeropuerto de Heathrow, el Parlamento, el Palacio de Buckingham, los cuarteles de Scotland Yard, la residencia del primer ministro Tony Blair y la embajada estadounidense. La reina Isabel II, en tanto, se vio obligada a acortar sus vacaciones en su residencia escocesa de Balmoral y regresar a Londres, ya que la seguridad de la familia real está incluida entre las nuevas medidas antiterroristas.

Ante el alerta lanzado por altos funcionarios atiterroristas de posibles «acciones espectaculares» en suelo británico por parte de grupos ligados al multimillonario saudita Osama bin Laden, cerca de 1.500 policías suplementarios patrullan las calles de Londres y otras ciudades desde el 11 de setiembre para vigilar pero también para proteger a la comunidad islámica de posibles ataques. Asimismo, agentes encubiertos monitorean aeropuertos, puertos y estaciones ferroviarias y de subterráneo. Por otra parte, se informó que desde la destrucción del World Trade Center, para aumentar la seguridad, el gobierno le ha dado al presupuesto de 200 millones de libras del servicio de inteligencia exterior MI6 15 millones extra, mientras se les está pidiendo a los agentes cercanos a la jubilación que se queden y, por primera vez en su historia, el organismo intenta reclutar oficiales entre las minorías étnicas.

• Sin indicios

En Alemania también se anunciaron medidas de seguridad reforzadas, especialmente en las bases militares estadounidenses que se encuentran en su territorio. En una conferencia de prensa, el ministro del Interior, Otto Schily, anticipó un fuerte incremento de los efectivos policiales de frontera y en torno a los intereses norteamericanos, británicos e israelíes.

Aunque Schily intentó evitar el pánico de la población explicando que «no hay indicios concretos de que un atentado» esté en preparación en Alemania, el director de la policía criminal federal (BKA), Manfred Klink, señaló ayer que la red terrorista con base en Hamburgo que perpetró los ataques en Estados Unidos había preparado otras acciones. Según el ministro de Medio Ambiente del estado de Baden-Wuettemberg, Ulrich Mueller, un paquistaní de presunta filiación extremista fue despedido de su empleo en un centro nuclear después de que amenazara con un golpe a Alemania.

El gobierno francés, mientras tanto, presentó ante el Senado 13 enmiendas al proyecto de ley de seguridad cotidiana que busca reforzar la lucha contra el terrorismo, principalmente autorizando la revisión de vehículos.

Mientras se espera que la nueva legislación, que estaría vigente hasta el 31 de diciembre de 2003, sea discutida la semana próxima,
las autoridades francesas llevaron al máximo nivel de alerta el actual dispositivo de seguridad Vigipirate, que implica participación militar además de la policial en las operaciones de control de los espacios públicos sensibles, aeropuertos y estaciones de tren y metro.

• Alarma

El gobierno de Lionel Jospin, por otra parte, activó la semana pasada los planes Biotox -para neutralizar posibles ataques con virus, bacterias o parásitos- y Piratox -mediante productos químicos-. Un hecho que alarmó especialmente a los franceses fue la misteriosa explosión hace dos semanas de la fábrica AZT en Toulouse.

En Italia, donde un trágico accidente en el aeropuerto de Milán pareció por un momento confirmar los peores temores de la población y las autoridades, el gobierno de
Silvio Berlusconi puso al país en estado de alerta, reforzando la seguridad de todos los sitios susceptibles de sufrir represalias.

En España, en tanto, la policía de Madrid instauró importantes medidas de seguridad en torno a las embajadas de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, edificios que ya eran objeto de una cuidadosa vigilancia desde el 11 de setiembre.

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