El cardenal Jorge Bergoglio bendijo ayer una placa conmemorativa
del bicentenario de la parroquia San Pedro Telmo.
Jorge Telerman, quien encabezó los actos de festejo con
el arzobispo, contempla la escena junto al ministro de Cultos,
Guillermo Oliveri.
Jorge Telerman espera terminar esta semana con nombramientos que tiene pendientes, mientras estudia convocar a nuevas figuras en el Gobierno porteño.
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Por un lado el jefe de la Capital Federal, quien ayer se entregó a festejos locales (los 200 años de la Parroquia San Pedro Telmo y los 20 de la Feria de Mataderos), considera que con los últimos cambios de ministros, ya tiene el principal staff listo. Por otro, piensa en sumar más colaboradores.
En esa línea sería convocada la diputada nacional Silvana Giúdice, de la porción UCR que ha comulgado con el ibarrismo (de hecho, asumió su banca al postularse por el Partido de la Ciudad con la candidatura por la reelección de Aníbal Ibarra). Ahora, que ya se habla del «posibarrismo», se agrega al grupo que pilotea Raúl Fernández, secretario de gobierno en la actualidad y ex jefe de Gabinete del destituido mandatario.
Giúdice podría ocupar el cargo que dejó vacante Juan Pablo Schiavi al asumir, el jueves pasado, el Ministerio de Obras Públicas. Ese puesto es el de la conducción del programa Puertas del Bicentenario, pero Telerman no ha definido si realmente designará allí un reemplazante, dado que estaría listo el diseño principal de esas obras para las fiestas mayas de 2010.
Durante el primer mandato de Ibarra, la ahora diputada se desempeñó al frente del área de Control Comunal y fue cuando se disolvió la Inspección General, que el ex jefe de Gobierno tildó de «focazo de corrupción». Esa medida, increíblemente, resultó polémica para los diputados porteños que formaron parte de la sala que juzgó a Ibarra por el caso Cromañón, e incluso Giúdice fue citada como testigo. El ex legislador Milcíades Peña, uno de los más fervientes acusadores del ex mandatario, sostuvo que supuestamente Giúdice habría colaborado con información para la investigación, y que de ese modo habría recibido un trato discreto en la sala juzgadora.
Lo cierto es que Telerman intenta ampliar su base política y las nuevas incorporaciones tendrían ese sentido, como es el de abrir más espacios a distintas fuerzas, como en este caso una parte del radicalismo.
Consultas
Por otra parte, el jefe de Gobierno tiene previsto integrar una suerte de grupo de intelectuales para consultas en diversas temáticas. Dentro de ese plantel, convocaría a Pablo Fondevilla. El ex orteguista (y ex belicista), quien presidió en Diputados la Comisión de Comunicación, suele mantener intercambios sobre política con Telerman, con quien, además, supo compartir proyectos informáticoperiodísticos. Más recientemente, participó en la campaña de Rafael Bielsa, pero actualmente se encuentra concentrado es sus tareas en la ANSeS, por lo cual su incorporación formal demoraría un tiempo, al menos, si es que acepta el ofrecimiento.
Pero donde Telerman puede encontrarse con algunas dificultades es en designaciones que dependen del acuerdo que otorgue la Legislatura porteña. En esa lista están los ocho directores nuevos del Banco Ciudad de Buenos Aires y el procurador general de la Capital.
Tras los cambios de ministros, el kirchnerismo ha quedado dolido, especialmente por el desplazamiento del ex titular de Salud Donato Spaccavento, quien regresará a su cargo de director del Hospital Argerich, donde se encuentra la unidad de atención presidencial. En cambio, el otro desplazado, Ernesto Selzer, tiene la promesa de convertirse en director del Ciudad. Esa sensibilidad kirchnerista podría complicar los acuerdos para las designaciones. Quizá, por ese estado de ánimo, ya empiezan algunos diputados a criticar la propuesta de Julio Macchi como próximo titular del banco estatal, en reemplazo de Eduardo Hecker.
Además del kirchnerismo, legisladores macristas sostienen que las designaciones del plantel del Ciudad «deben hacerse todas juntas». Se oponen, como sucedió cuando asumió Hecker, a que se envíen por grupo, algo que fue muy criticado en su momento, especialmente por el kirchnerista Miguel Talento, quien sostuvo que no era lícito que sólo asumieran algunos directores. De hecho, desde entonces -2003-, hay dos sillas vacías.
El Gobierno porteño intentarácubrir cinco lugares (incluida la presidencia y la vice) y dar a la oposición las tres sillas que restan, aunque podría ceder una más para que el macrismo tenga dos, pero dentro de la bancada no estaría cerrado el acuerdo para que, además de Néstor Grindetti (actualmente director del banco), se sume Juan Carlos Lynch. El ARI, que por primera vez tendría representación en la entidad crediticia, propone a Rubén Lo Vuolo; el kirchnerismo, a Marcelo Alvarez y, ligado al ministro de Hacienda, Guillermo Nielsen, se enviará el pliego de Gloria Foguel.
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