El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, anunció que la Línea A de subtes dejará de prestar servicio a partir de la "primera quincena de enero" y que permanecerá cerrada por un máximo de 60 días, para reemplazar los vagones.
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Macri afirmó que el cierre de esta línea de subte tiene por finalidad "mejorar la calidad y la seguridad del servicio" en una línea cuyos vagones tienen, en algunos casos, 100 años de antigüedad, y destacó que la adecuación técnica llevará "un mínimo de 15 días y un máximo de un mes y medio, dos meses".
Sin embargo, la decisión del Gobierno porteño encuentra resistencia en los llamados "metrodelegados" que lidera Roberto Pianelli, quien afirmó que "nadie se opone a que se renueve nada, pero poner esos trenes en línea no lleva tres meses, lleva como mucho 24 horas".
En declaraciones a Radio 10, Pianelli puso como ejemplo que "las vías, que son el lugar más sensible, se cambiaron en la Línea A hace tres años a la noche y para eso se abría el ramal una hora más tarde, en vez de a las 5, a las 6 de la mañana".
De esta manera cuestionó la decisión de cerrar el servicio entre 15 y 60 días y consideró que la administración de Macri busca aplicar "un shock publicitario" cuando el traspaso del servicio se haga efectivo el 1 de enero.
"Buscan aplicar un shock publicitario porque el señalamiento, la parte eléctrica y las vías fueron renovados en 2008. Además, hace cinco años se remodelaron estaciones", afirmó Pianelli.
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