La paritaria de Sanidad, la última grande de este año todavía pendiente y la más sensible para Alberto Fernández, por varias razones, quedó ayer en punto muerto, sin avance alguno y con una serie de paros lanzados por el gremio sólo frenados por una conciliación obligatoria. La tregua fozosa dictada ayer por el Ministerio de Trabajo puso en pausa por 15 días cualquier medida de fuerza por parte del sindicato que lideran Carlos West Ocampo y el cotitular de la CGT, Héctor Daer, que por lo bajo culpan tanto al Gobierno como a los dueños de clínicas y sanatorios de la falta de avances en la negociación.
Sanidad: la paritaria más sensible para Alberto, en punto muerto
El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria en el conflicto que lanzó Héctor Daer y frenó así huelgas por turno lanzadas para hoy y mañana.
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La negociación reviste interés determinante por varias razones: por un lado aglutina a un sector en la primera línea de combate al coronavirus, jaqueado además por salarios en general bajos que al menos quedaron empardados con la inflación en el último año. Además, tiene como protagonista a Daer en su doble faceta de dirigente de Sanidad y amigo de Alberto Fernández, con quien fundaron el Frente Renovador de Sergio Massa, en un año en el que el gremialista busca ser reelecto al frente de la CGT con aval presidencial.
En el aspecto económico la puja es compleja: la contraparte patronal del gremio son los dueños de establecimientos privados de salud, que a su vez alegan no haber tenido casi recomposición de sus tarifas en lo que va del año. Los financistas de estas empresas son, por un lado, las empresas de medicina privada, y por otro el PAMI y el IOMA, las mayores obras sociales del sector público que atienden a jubilados y estatales bonaerenses, respectivamente. A estos dos organismos, que capitanean kirchneristas como Luana Volnovich (PAMI) y Homero Giles (IOMA) el sindicato les endilga la mayor responsabilidad en no haber actualizado los valores que les pagan a los privados por las prestaciones a sus afiliados.
De hecho, puertas adentro Daer y sus colaboradores rezongan por la distancia entre los aumentos salariales otorgados por el PAMI a sus trabajadores (43% más 20 mil pesos no remunerativos) y la respuesta por ahora de los prestadores privados al gremio: cero. “La situación de los prestadores del sector de la salud ha alcanzado un nivel de gravedad tal que impide articular ningún tipo de propuesta razonable frente al pedido de actualización de salarios efectuado por el gremio”, dejó asentado el sector patronal en el acta de la última audiencia paritaria ante el Ministerio de Trabajo.
El sindicato abordó las últimas reuniones con un reclamo de suba de 45%, a tono con las últimas paritarias de los sectores público y privado, con la expectativa de que la mayor parte de la suba termine por ejecutarse durante este año y pueda quedar un remanente menor para 2022, con una cláusula de revisión en el arranque del año. A diferencia de otros años los empleadores no hicieron oferta alguna todavía, al cabo de varias reuniones, tras alegar imposibilidad económica de asumirla.
La tensión con la patronal y con el propio Gobierno quedó de manifiesto en la nota con la que Sanidad acató la conciliación obligatoria de Trabajo que frenó los paros de cuatro horas por turno que planeaba ejecutar el gremio entre hoy y mañana: “aceptamos responsablemente lo resuelto por la autoridad de aplicación pero consideramos que la medida dispuesta es desproporcionada e injusta. Los empresarios en una demostración acaba de mala fe se han negado a negociar y a formular una propuesta”.
Se trata de una muestra más de la frazada corta con la que debe lidiar en este rubro el Gobierno, que ya recibió protestas de todo tipo de los dueños de las prepagas por la falta de autorización de los aumentos de cuotas reclamados, incluso con advertencias de que con esa metodología el oficialismo encubría un supuesto intento de estatización del sistema.
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