El flamante gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, esperó anoche hasta el nuevo día, en la residencia de Olivos, a Néstor Kirchner para presentarle la propuesta de aumento salarial con la que intentará descomprimir la grave crisis social que azota a la provincia, motorizada por una escalada de paros docentes. El Presidente demoró su arribo a Olivos debido a una extensa reunión que mantuvo, en la Casa Rosada, analizando los incidentes de Constitución.
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Horas antes, un colaborador de Peralta aseguró a este diario que las conversaciones del gobierno provincial con la combativa Asociación de Docentes de Santa Cruz se encontraban «bien encaminadas», aunque dijo no estar en condiciones de confirmar si la nueva propuesta salarial será o no anunciada hoy.
La oferta incluiría un blanqueo de sumas hoy consideradas no remunerativas que, sumadas al aumento ya propuesto, podrían llevar el básico a una cifra superior a los 1.000 pesos, muy lejos de los 161,1 pesos que colocan hoy a los docentes santacruceños en la escala más baja del ranking en el país. Sin embargo, otra versión insistió en que la oferta contemplaría llevar el básico a sólo 500 o 600 pesos.
Bajo el primer escenario, la provincia podría recibir un financiamiento nacional de cerca de $ 60 millones, vía contemplada en la Ley de Financiamiento Educativo.
Seguimiento
Esta negociación es seguida de cerca por el gobierno nacional, más allá del interés que mantiene sobre Santa Cruz, ya que de confirmarse un blanqueo salarial tan amplio, sentará un riesgoso precedente para el resto de las provincias (ya que necesitará sí o sí del financiamiento nacional para apagar su rojo previsional, por lo que otros distritos podrían reclamar igual tratamiento).
Por lo pronto, el Presidente y el hombre que reemplaza desde el pasado viernes al renunciado Carlos Sancho se mostrarán hoy a las 9.30 por primera vez juntos en un acto en la Casa Rosada -en compañía del chubutense Mario Das Neves- en el que se firmará el compromiso para la concrecióndel dique Los Monos, obra clave que beneficiará a esas dos provincias. Además, el Presidente aprovechará ese acto, seguramente, para criticar a quienes atacaron a su hermana Alicia el sábado en Río Gallegos.
Sin embargo, toda la atención del jefe de Estado y del flamante mandatario estará puesta en los intentos del ex sindicalista de domar la revulsión social, en primer lugar, mediante una oferta salarial que logre calmar la dura embestida docente, que ya dejó al ciclo lectivo sin cerca de 40 días de clase.
En el más estricto secreto, ayer mantuvieron conversaciones en la cartera laboral que conduce Carlos Tomada dirigentes de Adosac con el ministro de Economía, Juan Bontempo, y la titular de la cartera de Educación, Silvia Esteban, para continuar así con el escenario de mediación abierto por Kirchner cuando la protesta social -y sus consecuentes implicancias electorales- alcanzaron niveles récord. No fue de la partida, en cambio, Peralta, quien, sin embargo, se mantuvo en permanentecontacto con sus funcionarios.
El escenario es más que tensoen Santa Cruz porque, lejos de menguar las protestas a la espera de un nuevo anuncio salarial, los gremios redoblaron la apuesta esta semana en materia de reclamos, en una tensa pulseada de finales impredecibles de no mediar un acuerdo inminente.
Acumulación
En el nuevo calendario de medidas de fuerza se apilan los cinco días de paro docente, la huelga por tiempo indeterminado de un sector de los trabajadores municipales de Río Gallegos (le reclaman un aumento al radical Héctor Roquel y éste, a su vez, espera fondos de Peralta) y, ahora, un nuevo paro de 48 horas de los estatales agrupados en ATE, que arrancará hoy.
Para hoy, en tanto, Adosac convocó a un cacerolazo al mediodía frente al Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Correccional 1 Santiago Lozada para exigir «juicio y castigo para los funcionarios que ordenaron reprimir a los trabajadores municipales» la semana pasada, en el marco de una protesta salarial. Se trata del magistrado que, además, sustancia la investigación por el escrache que sufrió el pasado sábado la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Una complicación adicional se sumó ayer a la tensa jornada, ya que fue imposible comunicarse entre celulares.
El lunes, Bontempo y Esteban mantuvieron conversaciones informales con los dirigentes docentes, en un intento de asegurar un consenso mínimo con los gremios que permita a Peralta anunciar un aumento salarial que no sea rechazado luego por los gremios, con el consiguiente debilitamiento de su incipiente gestión.
Al ritmo de esos calientes diálogos, peligró el lunes el viaje de Peralta a Buenos Aires, aunque finalmente recaló ayer en tierra porteña. Anoche, fuentes del gobierno provincial aseguraron que no tenía en principio previsto participar de la mesa de negociaciones en la cartera laboral de Tomada, como se preveía en un principio.
Peralta partió hacia Buenos Aires cerca de las 14, luego de protagonizar un nuevo y fuerte gesto para diferenciarse de su antecesor Sancho, al recibir por la mañana en su propia casa al crítico obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín, quien se había enfrentado públicamente con el ex mandatario y con el propio Kirchner (ver aparte). Previamente, había hecho lo propio con el segundo de Romanín, Carlos Angel, quien ayer se deshizo en elogios para Peralta.
Con esa ristra de señales en la mano -se suman el haberles otorgado entrevistas en primer lugar a los críticos diarios «Perfil» y «Tiempo Sur»-, Peralta insiste en posicionarse en lo público y frente a Kirchner como un mandatario que no está dispuesto a seguir a rajatablas los dictámenes emanados desde la Casa Rosada. Tomó ya nota el Presidente de este nuevo escenario, al asegurar este fin de semana que «dará todos los márgenes» de acción al ex interventor de Yacimientos Carboníferos-Río Turbio. «Es un negociador nato», elogió, con la preocupación pintada en el rostro por la candidatura -hoy tambaleante, al ritmo de la crisis- de su hermana Alicia.
Conversaciones
Pese a que en la faz pública las protestas están a la orden del día en Santa Cruz, por lo bajo nunca cesaron las intensas conversaciones telefónicas y cara a cara entre Peralta y los sindicatos, desde la asunción del ex sindicalista el pasado viernes. Ni siquiera luego de la agresión sufrida por la hermana del Presidente.
En este tenso escenario, esta semana estrenó su estratégico traje de nuevo subsecretario de Trabajo Juan Barreto, nada menos que recibiendo al combativo titular de ATE, Alejandro Garzón. Precisamente, el gremialista se llevó también una promesa de suba salarial que se daría a conocer mañana.
Toda una novedad estas conversaciones en tierras santacruceñas, teniendo en cuenta que Sancho -a instancias de Kirchner- se había negado sistemáticamente a sentarse a una mesa con los sindicatos mientras se mantengan las medidas de fuerza.
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