Se fuerza ahora sanción "unicameral" de reforma
No se escuchó hasta ahora que ningún partido opositor planteara un rechazo rotundo a la reforma al régimen previsional que el gobierno enviará en breve al Congreso. Ninguno se opone a abrir el pase del sistema de capitalización al de reparto. Lo consideran una «reivindicación histórica». Bajo esa realidad no debería temer Kirchner por el futuro de esa iniciativa en el Parlamento. Pero igual habrá fuertes cuestionamientos en Diputados al proyecto. Preocupa que no se analice el financiamiento del sistema cuando hoy la ANSeS tiene superávit a fuerza de ser alimentado no sólo por los aportes previsionales, sino también por un enjambre de impuestos nacionales que fueron derivados hacia allí por Domingo Cavallo. Se recargará ahora el gasto, más allá de lo que se hizo con la moratoria que permitió en 2006 otorgar jubilaciones sin aportes. Para salvar esos peligros, el gobierno apelará a ingresar el proyecto por el Senado. La mayoría que tiene allí hace que el Congreso actúe virtualmente como «unicameral». Si los senadores lo aprueban con dos tercios de los votos, Diputados debería reunir un número similar para modificar cualquier artículo. Algo hoy imposible de conseguir allí, aun para el oficialismo.
-
Luisa González: "América Latina debería construir un bloque como la UE, más allá de la ideología de los gobiernos de turno"
-
Sobreseyeron a Claudio "Chiqui" Tapia en una causa por presunto lavado de dinero
Domingo Cavallo
Agustín Rossi y la conducción del oficialismo en Diputados ya saben que el gobierno presentará ese proyecto por el Senado, aunque fueron notificados nuevamente ayer que al gobierno aún le quedan algunas aristas para pulir en esa iniciativa.
Pero si bien el oficialismo tiene todos los votos para aprobar la iniciativa -incluso en la votación en general contará con el apoyo de la oposición-, esperan una larga discusión en el recinto.
El radicalismo, el ARI, el lavagnismo y Claudio Lozano tienen distintos puntos que discutir. Lozano ya adelantó que planteará una reforma integral del sistema jubilatorio. La lavagnista Marina Cassese está de acuerdo con la libre opción, pero planteará que el Estado «no avasalle los derechos adquiridos y que en el futuro se garantice que no podrá usar los fondos de los jubilados, del sistema de reparto o privado, para cubrir baches fiscales».
Frente a ese panorama, el gobierno optó entonces por el ambiente más recatado del Senado, aunque algunos oficialistas consideraron que debería enviarse primero a Diputados.
Técnicamente, el gobierno cuenta con una mayoría tal en el Senado que transforma al Congreso en un virtual «sistema unicameral». Si esa cámara sanciona un proyecto con el voto positivo de los dos tercios de sus miembros -algo que sucede muy frecuentemente-, es imposible que en la Cámara de Diputados el proyecto sea modificado. Para hacerlo, los diputados deberían reunir un número similar y eso sólo es posible mediante un acuerdo entre el oficialismo y la oposición, algo más que improbable.
Por lo tanto, tomando como ejemplo la reforma previsional, el proyecto se convertirá en ley tal como sea votado en el Senado. El debate en Diputados será una fuerte exposición de la oposición, pero con tanto efecto como fuegos artificiales.




Dejá tu comentario