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Sucede que el fuero Penal Económico no quiere perder participación en esta causa en manos del juez Jorge Urso, de otro fuero, el federal, y por eso insiste en el «contrabando hacia afuera»del país. Menos quiere perder participación especialmente la sala «B» de Penal Económica que tiene reconocida predilección por el monopolio «Clarín».
Delito obviado
Por caso lo eximió del grave delito de atentar contra la libre competencia (así lo había sancionado la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia por 4 votos a uno) al sancionar económicamente a determinados anunciantes chicos y medianos con mayor precio si ponían sus avisos en otros diarios de la Capital Federal que no fueran «Clarín». Este tema -del delito de «exclusividad» de «Clarín»- aún está a resolución de la Corte Suprema de Justicia.
Los jueces miembros de la sala «B» de lo Penal Económico que intervienen en este tema judicial de las ventas de armas son algunos de ellos columnistas del diario «Clarín»o convocados a sus seminarios, como el juez Marcos Grabivker. Con toda esta estructura jurídica amiga a su servicio «Clarín» ha decidido «juzgar» en un escalón más del dominio que pretende ejercer sobre la sociedad argentina. Como «juez paralelo» no le caben las generales de la ley, puede ser «juez» y parte al mismo tiempo.
Por caso -para tratar de involucrar al ex presidente Carlos Menem-le inventó una concurrencia el domingo de la semana anterior al Escuadrón de Gendarmería donde estaba preso (ahora pasó a Campo de Mayo) Emir Yoma, su ex cuñado. Fue desmentido terminantemente por el propio Menem, por el juez Urso y por el comandante de la Gendarmería, pero igual «Clarín» insiste en que hubo entrevista ese día que, por otra parte, no tendría ninguna objeción jurídica. No hubo entrevista pero igual el «juez paralelo e incentivador» engañó a los lectores de su diario perfeccionando su inventiva con que Emir Yoma le «dijo a Menem» que «si no salía de prisión prendía el ventilador».
Por supuesto todo es falso, aunque además de «Clarín» se sumaron a publicar la falsa versión de la visita y las presuntas «declaraciones de Emir» los diarios, obvios acompañantes, desde ya, «La Nación» y el de izquierda «Página/12».
Salvo el juez Urso nadie se ha puesto a pensar que si efectivamente fuera un «contrabando de armas» hubieran salido de la Fábrica de Córdoba directamente al exterior y ni siquiera fijando un destino adulterado. Fue una venta normal por eso tampoco se entiende, en esta desprolijidad judicial, de qué se lo puede acusar al ex jefe del Ejército, general Martín Balza.
Lo único que podría haber es algún «vuelto» por acelerar el envío (Ecuador y Perú se enfrentaban en plena guerra) o por no haber extremado los recaudos de destino del vuelo, o sea hechos menores tanto que se habla de apenas $ 400.000.
En la coima IBM-Banco Nación se determinaron $ 37 millones. Como dicen los políticos justicialistas «¿Qué habría que hacer entonces con Antonio Berhongaray (ex reciente secretario de Agricultura de Fernando de la Rúa) que por haber suspendido el plan de vacunación antiaftosa del anterior gobierno ha provocado al país pérdidas por 100 millones de dólares mensuales porque el exterior se niega a comprarnos agro, lo que equivaldrá a $ 5.000 millones de dólares de pérdida en los 4 años que estimó el gobierno que se tardará en volver a erradicar las aftosa?». El problema que surgió para «Clarín» es que el mismo Domingo Cavallo -a quien el monopolio trata de halagar-lanzó la pista de que Al Kassar y no el menemismo estaría detrás de la venta normal de armas argentinas y su posterior desvío a Ecuador.
En la semana que pasó «Clarín» tuvo que acusar a Cavallo de «maniobra» para salvar a Emir Yoma pero en otra columna del diario lo compensó: el periodista Marcelo Bonelli -el mismo que se rasga las vestiduras invocando inexistente violación a la libertad de prensa porque un juez lo condenó por publicar una declaración jurada privada, algo expresamente prohibido por la ley-escribió en el diario monopólico que el presidente del Banco Central, Pedro Pou, se proclama defensor de la convertibilidad y defiende la moneda frente al Ministerio de Economía para usar esa bandera si se tiene que ir del Banco Central y no acusado de no vigilar los narcodólares.
Misión real
Pou demostró que no es función del Banco Central vigilar la circulación de narcodólares porque no está en la carta orgánica. Que no se lo puede acusar de nada (hasta se intentó con el cierre de los bancos Mayo y Patricios que, efectivamente, el Banco Central lo estiró al máximo pero porque estaban en juego las dos principales instituciones ligadas a la colectividad judía y debían extremarse las salvaguardias o hoy lo acusarían de racista). En la realidad, que no es la que marca ese periodista en «Clarín», Pou tiene como real misión vigilar una moneda sana y con respaldo. Bajar los encajes es cierto que inyecta liquidez (Cavallo le pidió una rebaja de 2 puntos y la concedió) pero es peligroso y cualquier economista mediano lo sabe. Además, Cavallo le colocó un bono al Banco Central por $ 500 millones (por supuesto «Clarín» jamás informó esto a sus lectores y fue primicia sólo de Ambito Financiero) lo cual puede crear más desconfianza y aumentar el riesgo-país. El monopolio de las familias Magnetto-Noble ataca a Pou porque éste no le concedía una solución al Banco Provincia (finalmente se la dio) que, a su vez, le dio $ 75 millones a «Clarín» por decisión de su presidente, Gutiérrez, por la compra de un espacio en su Internet que no puede, hoy día, valer 10% de lo pagado.
Obsérvese estos montos frente a los escasos $ 400.000 de coima de que se habla en el «caso de las armas» que inventó el mismo «Clarín». Cuando se deja avanzar los monopolios en un país todo se desvirtúa. Si, además, se regala dinero del Estado a un monopolio de prensa como «Clarín», se le ceden ondas de baja frecuencia sin licitación, se lo asocia al mismo monopolio con el Estado (Papel Prensa) y se le pone al servicio de sus maquinaciones e intereses hasta las estructuras judiciales, como se ven en este caso de las armas, la situación es alarmante. Ante la imagen externa se degrada la Argentina como país en estos casos porque «Clarín» pretende involucrar hasta a Estados Unidos en tal venta de armas. Entre los ciudadanos cunde la alarma, porque además un monopolio de prensa tiene poder de desinformar a la gente precisamente porque ejerce ese poder predominante de difusión al cual el Estado argentino ha colaborado. Y sigue haciéndolo. Lamentable.




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