Se sintió fuerte el paro opositor y ya preparan otro de 36 horas

Política

La huelga de gremios del transporte y centrales sindicales opositoras para reclamar al Gobierno cambios en el impuesto a las Ganancias y el pago de una deuda de $25.000 millones con las obras sociales paralizó la actividad en el país, donde las principales ciudades aparecieron desiertas.

Durante la jornada no funcionaron colectivos, trenes, subtes, ni aviones, y tampoco los bancos, mientras que la protesta se complementó con piquetes en los principales accesos a Capital Federal y distintos puntos del conurbano y el interior, sin que se registraran mayores incidentes.

Para el sindicalismo, que amenaza ahora con un paro de 36 horas para mediados de abril, la medida de fuerza fue "contundente", mientras que para el Gobierno la protesta tuvo "connotaciones políticas" y el 95% de la población intentó trabajar pero no pudo por la falta de transporte, lo cual rechazado por organizadores de la medida de fuerza.

La jornada arrancó con piquetes realizados por el sindicalismo combativo y agrupaciones de izquierda en los principales accesos a la Capital y otras ciudades importantes de la Argentina, pero esas manifestaciones fueron levantadas cerca del mediodía y el tránsito se liberó, cuando se garantizó la imposibilidad de traslado.

La habitual hora pico mostró un panorama desértico en las estaciones ferroviarias porteñas de Retiro, Constitución y Once, donde habitualmente llegan cientos de miles de personas desde el norte, el sur y el oeste del Gran Buenos Aires a la Capital para trabajar y estudiar.

Además de los trenes, no hubo subtes, colectivos, vuelos de cabotaje ni internacionales, peajes, recolección de basura, atención al público en los bancos y tampoco en las estaciones de servicio; las escuelas y dependencias públicas mostraban un funcionamiento parcial.

Algunos optaron por viajar en autos particulares y si bien hubo taxis, fueron pocos para trasladar a quienes intentaron llegar a sus lugares de trabajo.

Según estimaciones de consultoras privadas, la pérdida económica para el país llegó a 3.000 millones de pesos, mientras los comercios la estimaron en unos 2.000 millones.

Después del mediodía, los piquetes centrales de trabajadores y militantes de izquierda fueron levantados en los accesos a la Capital y se extendieron un par de horas más en ciudades como Neuquén y Mar del Plata, entre otras, donde las concentraciones habían arrancado después de las 10:00.

"El paro fue contundente. Hemos interpretado lo que piensa la gente. No vamos a hablar de éxito sino de la contundencia de esta convocatoria. Con toda humildad, queremos que esta medida sea interpretada por quien tiene que dar una respuesta legítima, lo pedimos de todo corazón", afirmó, entusiasmado, el líder de la CGT opositora, Hugo Moyano, en un acto en la sede la central obrera, en Azopardo 802 de esta Capital, repleta de manifestantes.

En su discurso, reclamó también que el Gobierno otorgue un aumento de emergencia a los jubilados y sostuvo que "la gente no soporta más la mentira permanente con lo de la inflación".

Por su parte, el líder de la CTA opositora, Pablo Micheli, denunció que el gobierno "toma a los trabajadores como variable de ajuste cada vez que hay un problemita".

Micheli acusó al gobierno de considerar "estúpido al pueblo y a los trabajadores argentinos. La gente paró porque está cansada de que le metan la mano en el bolsillo".

Durante la mañana y al ingresar a Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, cuestionó la huelga y afirmó que "el 95 por ciento" de las personas hubieran ido a trabajar hoy por no estar de acuerdo con el paro si tendrían en qué viajar.

"No debería llamarse impuesto a las Ganancias sino impuesto a los ingresos altos, porque lo que se hace es transferir recursos de los que ganan un buen dinero a los otros que reciben un beneficio social", dijo el funcionario.

Admitió que la administración central intentó evitar la huelga, pero no hubo la misma intención desde el lado sindical y apuntó principalmente contra el secretario general de la UTA, Roberto Fernández, por "mofarse" de los trabajadores y sugerirles que se muevan en bicicleta.

El ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, disparó contra los organizadores de la medida de fuerza y afirmó que "es un paro de los dirigentes sindicales ricos, en contra de los que menos tienen".

Agregó que la protesta tiene "una fuerte connotación política" y apuntó contra el gremio de los maquinistas de La Fraternidad porque "tienen sueldos altos".

El impuesto a las Ganancia afecta a aproximadamente 1 millón de trabajadores sobre una fuerza laboral de 11 millones de asalariados y se aplica sobre los sueldos que superaban los 15.000 pesos en septiembre de 2013.

Desde el sector sindical más combativo y opositor al Gobierno, el secretario general de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, dijo que ya analiza un paro de 36 horas para el 15 de abril próximo, en línea con lo que había anticipado Micheli.

"No va a haber respuesta y nosotros el día 15 vamos a hacer 36 horas de movilización. El Gobierno no da respuestas. Hasta con los propios milicos siempre se conversó.

Siempre hubo paros, marchas... y se dialogó. Este Gobierno no habla", se quejó Barrionuevo, mientras que Moyano y Micheli dejaron la puerta abierta a acompañar la medida.

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