Se comprobó ayer de forma contundente la necesidad que tiene en la Argentina cualquier gobernante de contar con una Legislatura adicta. Esta semana se dio una curiosa paradoja.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Mientras Jorge Telerman tuvo que renunciar a su ministro de Hacienda -denominación porteña para el cargo de ministro de Economía-, Guillermo Nielsen, por incluir en el Presupuesto 2007 local gastos para comprar vagones de subterráneos que no se utilizarán inmediatamente y emitir deuda, Néstor Kirchner conseguía en 48 horas que la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados le aprobara un incremento del gasto de casi $ 11.000 millones para este año, como si se tratara de un trámite más.
Informate más
Dejá tu comentario